El dolor y el sufrimiento son condiciones relacionadas con la vida corruptible y autoconsciente. En este artículo pretendo dar cuenta del significado del dolor en la dinámica de la vida
Alma R. Bernal Trujillo / @AlmaBer03976513
El sufrimiento y la muerte nos obliga a pensar en el futuro pero no todos desarrollamos la capacidad de entenderlo por lo que deberíamos reflexionar que, por mucho que sufrimos, realmente no sabemos sufrir.El dolor y el sufrimiento son condiciones relacionadas con la vida corruptible y autoconsciente. En este artículo pretendo dar cuenta del significado del dolor en la dinámica de la vida.
Es importante distinguir dolor de sufrimiento: Sufrir es un fenómeno complejo. El dolor físico, el malestar, la sensación de desagrado, no son desde el principio idéntico al sufrimiento. El sufrimiento no se identifica, sin más, con el dolor físico ni con cualquier tipo de malestar.
Muchas veces, el temor al dolor hace sufrir mucho más que el propio dolor. El sufrimiento, no es un dolor físico o moral, sino un dolor que condena a la pasividad, donde no se puede hacer nada. En el fondo es una situación de impotencia que pide serenidad de aceptación de lo que no se puede cambiar. Hablar del tema sin haber padecido sufrimiento alguno es lo más parecido a un ciego de nacimiento hablando de los colores.
Hay un grado moderado de dolor físico que no se puede denominar sufrimiento, solo tiene un sentido conocido, una función biológica, y se acepta sin objeción a partir de un cierto grado de intensidad, el dolor físico se convierte en sufrimiento; nos condena a la pasividad. No se acierta a integrar una determinada situación dentro de un contexto de sentido; significa tristeza y pasividad o frustración.
La pregunta acerca del sentido del sufrimiento es una pregunta paradójica. Ella misma es expresión de sufrimiento, de ausencia del sentido del actuar. Los amigos de Job, con sus respuestas teóricas, sólo consiguen irritarle.
En algunos aspectos el dolor es útil porque indica la presencia del mal y así permite reaccionar contra él y aprender cómo podemos evitarlo o aprovecharlo para crecer en la ciencia, la buena vida y el amor.
El dolor o sufrimiento inevitable e “inútil” en los humanos, y especialmente en los inocentes, es dramático y misterioso, y aún más, en lo que respecta al diseño de Dios y su justicia y misericordia.
Hay muchas maneras de encontrar un sentido y actitudes positivas hacia el dolor y el sufrimiento. Considero el significado cristiano del dolor en la vida humana, que definitivamente es la clave para superar la aparente negatividad del dolor y la pena.
El dolor es una señal de nuestro organismo, que puede ser físico, moral o espiritual, algo completa y profundamente humano, ya que podemos llegar a conocernos realmente. El sufrimiento tiene un sentido profundo y nos ayuda a fortalecernos en espíritu.
El dolor puede llegar a hacer la puerta de la compasión y del amor, es una sensación desagradable, una experiencia humana fundamental que nos permite tener conciencia de nuestro ser real y verdadero.
El dolor es una experiencia penosa y ardua; es la experiencia del desplacer intenso y variable que afecta alma y cuerpo, al hombre en su totalidad. El dolor clama por recuerdos y anhelos, es universal y no distingue raza o edad.
El dolor nos recuerda nuestra condición de seres limitados, carentes, por lo que nos ayuda a tratar de avanzar en cada una de las etapas de nuestras vidas; a pesar que muchos lleguen a pensar que es un castigo divino, no es así.
El dolor puede representar una forma de reprimirnos cuando no seguimos las normas establecidas por el sistema social, a través ello se establece como un método de dominación social. Es a través del dolor que se somete y mientras más duele, más domina a los débiles, por el contrario, también el dolor nos permite tomar una conciencia social del castigo que podemos llegar a merecer.
El dolor tiene una base emocional: el miedo, la angustia y la depresión lo potencializan; mientras que el valor, la felicidad, la aceptación y el autocontrol lo disminuyen. En la mayoría de los casos las emociones son motivos de la intensidad del dolor.
El dolor puede hacernos trascender en tanto podamos dominar las situaciones que requieren valor para hacerles frente de manera adecuada.






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