El propio INE reconoce que para que este proceso tenga éxito resulta fundamental incrementar la confianza hacia el árbitro electoral y un ensanchamiento de los diferentes ámbitos de incidencia de las acciones en que participan los ciudadanos cotidianamente en la democracia
José Javier Niño Martínez / @JosJavierNioMa1
Estamos en tiempos electorales y por lo tanto resulta natural abrir distintos escenarios polémicos acerca de la democracia mexicana, los argumentos abundan para legitimar el apoyo hacia distintas preferencias y prácticas políticas pero además nos sobran enfoques de análisis que explican el funcionamiento y futuro del sistema político mexicano en los medios de comunicación.
Aunado a lo anterior se han escrito montones de artículos científicos y de opinión para explicar las diferentes dimensiones de los procesos políticos en México, lo cual se suma a las distintas opiniones en medios impresos, audiovisuales y en redes sociales. Es difícil sostener que no existe un amplio esfuerzo para analizar el tránsito histórico de la democracia mexicana.
Un enfoque de análisis corresponde al que se ha realizado de forma sostenida a través de las instituciones electorales del país, en especial con el trabajo del Instituto Nacional Electoral (INE), mismo que se asienta en el proceso de cambio político a través del fortalecimiento de la ciudadanía participativa. En este sentido se resalta la consolidación de autonomía institucional como garantía de los procesos electorales, sobre todo gracias a la incorporación de ciudadanos en el proceso de recabar y contar los votos.
El propio INE reconoce que para que este proceso tenga éxito resulta fundamental incrementar la confianza hacia el árbitro electoral y un ensanchamiento de los diferentes ámbitos de incidencia de las acciones en que participan los ciudadanos cotidianamente, en otras palabras consolidar un perfil de ciudadanía democrática.
Con el fin de disponer de un diagnóstico del perfil ciudadano en México se realizó en 2014 el Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía, un esfuerzo de colaboración entre la institución electoral y El Colegio de México, mismo que contó como principal insumo de información la Encuesta Nacional sobre Calidad de la Ciudadanía 2013. En dicho informe sobresalía la desconfianza hacia la autoridad, el desencanto con la democracia y la desvinculación social, como algunos de los retos urgentes a atender por las instituciones políticas mexicanas.
Hasta el año 2022 se publicó la edición 2020 del Informa País, en esta ocasión con la colaboración del INE y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Las fuentes principales del informe fueron la Encuesta Nacional de Cultura Cívica 2020 (ENCUCI), el Informe Latinobarómetro 2021 y la Encuesta Mundial de Valores 2017-2020.
Entre los resultados sobresale el alto nivel de desconfianza hacia las instituciones de gobierno, en especial los partidos políticos y representantes populares (senadores y diputados), así como la policía. En cambio las universidades y el Ejercito, la Marina y la Guardia Nacional, así como el propio INE obtienen una evaluación positiva.
Un dato alentador del Informe 2020 es que 65 por ciento de encuestados reconoce que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, a pesar de que la satisfacción con la democracia se mantiene en niveles relativamente bajos (53%).
La contrastación de datos invoca la necesidad de fortalecer las prácticas democráticas y promover la exigencia de resultados a los gobernantes electos, de lo contrario seguiremos tambaleando a nuestras aún frágiles instituciones.
Las ligas para contrastar los reportes son las siguientes:





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