IEEM analiza causas del abandono femenino en la política

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IEEM analiza por qué las mujeres huyen de la política por un sistema que las expulsa

La política sigue expulsando mujeres mediante violencias sutiles y abiertas. Expertas advierten en el IEEM que la legitimidad negada y estructuras patriarcales frenan su permanencia real

La permanencia de las mujeres en la vida pública sigue enfrentando obstáculos profundos y muchas veces invisibles. Así lo planteó la Consejera Presidenta del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y del Observatorio de Participación Política de las Mujeres en el Estado de México (OPPMEM), Amalia Pulido Gómez, durante la conferencia Discursos, resistencias y transformaciones: ¿Por qué las mujeres abandonan la política?, un espacio que reunió a funcionarias, especialistas y mujeres dedicadas a la labor pública para reflexionar sobre las causas que las empujan a renunciar a sus cargos.

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Pulido Gómez advirtió que detrás de cada renuncia existe un entramado complejo de exclusión que opera día a día. No se trata, explicó, de incidentes aislados ni de decisiones individuales desconectadas entre sí, sino de la suma de micromachismos, violencias abiertas, cuestionamientos a la capacidad y actos constantes de deslegitimación. A esto se agregan factores que pocas veces se visibilizan: aislamiento institucional, desinformación interna y un desgaste emocional que se acumula hasta volverse insostenible.

La Consejera Presidenta insistió en que analizar estos mecanismos es clave para desmontar la idea de que “así son las cosas”. Y es que, a su juicio, asumir la violencia política de género como una regla implícita solo perpetúa estructuras que podrían transformarse con voluntad institucional y participación ciudadana. Además, subrayó que el OPPMEM trabaja para brindar acompañamiento y construir rutas que permitan a las mujeres mantenerse en espacios de poder sin tener que escoger entre su labor política y una vida libre de agresiones.

El evento contó con la participación de la escritora, periodista y feminista española Nuria Varela Menéndez, quien profundizó en los patrones históricos que sostienen la exclusión de las mujeres en la esfera pública. A lo largo de su exposición recordó que, aunque han logrado acceder a espacios de decisión tras siglos de marginación educativa, política y simbólica, el camino sigue marcado por una falta de reconocimiento social. Esa ausencia de legitimidad —dijo— se convierte en una barrera silenciosa que limita su capacidad de ejercer plenamente su autoridad.

Varela mencionó ejemplos que, aunque parecen abstractos, definen la experiencia cotidiana de miles de mujeres en puestos públicos: el techo de cristal que impide ascender; los pisos pegajosos que las anclan a roles y funciones de menor visibilidad; y los escalones rotos, que dificultan avanzar en una trayectoria profesional sin tropiezos impuestos por el propio sistema. “Son mecanismos que no expulsan con la fuerza de un portazo”, señaló, “pero sí desgastan al punto de empujar a la renuncia o a la autocancelación”.

La especialista también habló de otros factores que actúan en paralelo. Las cargas de cuidado, que recaen principalmente en mujeres; la falta de acceso a redes estratégicas donde se toman decisiones reales; la sobreexigencia que obliga a demostrar su capacidad una y otra vez; la presión simbólica que cuestiona su autoridad; y la rivalidad inducida, una herramienta que históricamente ha buscado fragmentar la organización entre mujeres. Cada uno de estos elementos, explicó, contribuye a un entorno adverso que dificulta sostenerse en espacios de poder.

Para la escritora, el reto actual ya no es abrir la puerta para que las mujeres lleguen a cargos públicos —algo que las cuotas y la paridad han impulsado con fuerza—, sino garantizar que puedan permanecer en ellos con dignidad, reconocimiento y seguridad. “La paridad asegura entrar”, afirmó, “pero no garantiza sostenerse dentro de estructuras históricamente patriarcales”.

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Ante este panorama, Varela subrayó que se necesitan cambios profundos en las culturas institucionales: modificar lenguajes, revisar dinámicas de poder, generar espacios libres de violencia simbólica y crear condiciones reales que hagan posible ejercer la autoridad sin poner en riesgo la integridad emocional o personal. La igualdad formal, reiteró, es apenas el punto de partida; la igualdad material es la meta que todavía falta consolidar.

La conferencia, organizada por la Unidad Coordinadora de Género del IEEM y moderada por su titular, Susana Munguía Fernández, reunió a diversas funcionarias del ámbito electoral. Entre ellas, las consejeras Patricia Lozano Sanabria, July Erika Armenta Paulino y Flor Angeli Vieyra Vázquez, además de Luz María Lemus Campuzano, responsable de la Unidad de Igualdad de Género y Erradicación de la Violencia del Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM). También asistieron mujeres dedicadas a la política en distintos municipios de la entidad.

A lo largo del encuentro quedó claro que, aunque las mujeres han conquistado espacios fundamentales en la vida política mexicana, la lucha por permanecer sigue siendo uno de los desafíos centrales. La conversación, marcada por testimonios, reflexiones y análisis, puso sobre la mesa una exigencia que resuena con fuerza: construir instituciones capaces de sostener a las mujeres en el poder, sin violencia, sin simulaciones y sin barreras invisibles que limiten su desarrollo.

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Para las asistentes, el mensaje fue contundente: la participación política no debe convertirse en un acto de resistencia permanente, sino en un ejercicio de derechos en condiciones de igualdad. Crear ese escenario —coincidieron— será la clave para que más mujeres no solo lleguen, sino permanezcan y transformen las estructuras desde dentro.

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