El hecho es que a pesar de todas las instancias internacionales que procuran la paz a disposición de las partes beligerantes, estamos atestiguando una época en que la crueldad marca la pauta de los conflictos actuales
José Javier Niño Martínez / @JosJavierNioMa1
Los conflictos armados son una expresión de que la civilización humana no es capaz de resolver muchas de sus diferencias por medio del diálogo y el acuerdo. Al igual que el año pasado con la incursión del ejército ruso en Ucrania, este año hemos sido testigos de la escalada del conflicto entre la facción Hamas frente al Estado de Israel. Ambas situaciones bélicas nos han mostrado los alcances destructivos del armamento moderno pero, sobre todo, nos han evidenciado la crueldad con que los seres humanos podemos tratarnos.
En medio de estas guerras queda una población civil vulnerable e indefensa, alejada de los discursos de los líderes mundiales que se disputan la hegemonía global y sus áreas de influencia hemisférica. Hemos visto los secuestros de civiles por milicianos de Hamas pero al mismo tiempo hemos observado la respuesta de Israel a infraestructura civil que afecta a la población en la Franja de Gaza, la cual de por si tenía graves problemas de abastecimiento de víveres.
El hecho es que a pesar de todas las instancias internacionales a disposición de las partes beligerantes, estamos atestiguando una época en que la crueldad marca la pauta de los conflictos actuales.
Si a estos conflictos agregamos la crisis humanitaria de las migraciones hacia Norteamérica y Europa, así como las secuelas que arrastramos de la pandemia ocasionada por el COVID-19 obtenemos un panorama crítico en la historia moderna. Es urgente reconocer la responsabilidad de las potencias globales en esta situación y hacernos partícipes de los diferentes caminos para construir soluciones.
La búsqueda de la paz es urgente, en distintos niveles y diferentes ámbitos, la solución de conflictos sin violencia puede dar la pauta a nuevos entornos de convivencia en la inmediatez de nuestras relaciones. Debemos reconocer que esta tarea es impostergable si deseamos un mundo en el que sea viable la supervivencia de nuestra especie y de la vida en el planeta.
Si no logramos incorporar a los elementos de paz en nuestra convivencia es muy probable que en un futuro esta época sea conocida como una etapa de crueldad, como un momento histórico en que pudimos construir condiciones de paz y dejamos pasar esta oportunidad por egoísmo e indiferencia. Es una oportunidad que puede no repetirse nunca más.
La búsqueda de la paz puede ilusionarnos nuevamente, a pesar de los conflictos que nos rodean, espero que este año que termina nos ilusione y nos permita aspirar a un mundo sin violencia y con mayor justicia para todos. Feliz año nuevo amables lectores.





Deja un comentario