Este 10 de mayo, mientras muchas madres disfrutan con sus familias, otras buscan a sus hijos desaparecidos, un recordatorio importante para la sociedad
José Javier Niño Martínez / @JosJavierNioMa1
Este 10 de mayo muchas madres a lo largo del país podrán celebrar en compañía de sus familiares y pasarán momentos de alegría con sus hijos, sabemos que esta fecha refleja la convivencia y cariño que se les profesa a las mujeres que muchas veces han realizado sacrificios personales en búsqueda del beneficio del núcleo familiar. Sin embargo, esta felicidad no se puede generalizar en todos los casos ya que hay grupos de mujeres cada vez más numerosos que luchan día a día para localizar a hijos e hijas en condición de desaparición a lo largo de todo el país. Son madres que buscan algún indicio que les permita mantener una esperanza en su odisea de búsqueda.
Esta labor incansable tiene algunos antecedentes en el sur de nuestro continente, especialmente en la figura de las Madres de la Plaza de Mayo de Argentina. Este grupo de incansables mujeres ha representado la lucha por la búsqueda de familiares en contextos de violencia, hay que recordar que comenzaron a organizarse durante la dictadura argentina de finales de la década de los setenta precisamente en la plaza pública que eventualmente le daría nombre e identidad a su organización.
Bajo la premisa de localización de sus hijos, este grupo de mujeres representó una resistencia pacífica a un gobierno militar que se hizo del poder político por medio de un Golpe de Estado y que para alcanzar este fin llevó a cabo desapariciones sistemáticas de opositores y de personas que representaban riesgos potenciales al control autoritario del régimen.
La violación de derechos humanos incrementó las demandas de las madres cuya obstinación les permitió convertirse un símbolo en el proceso de restauración de la democracia en la década de los ochenta con la caída del régimen militar. La reinstauración de la democracia no detuvo a este grupo de mujeres cuya exigencia ha sido clara y contundente: saber que pasó con las personas desaparecidas durante la dictadura.
Guardando las diferencias, en nuestro país los grupos de madres buscadoras se han organizado a lo largo de la geografía nacional en distintos colectivos con el fin de conocer el paradero de sus hijos e hijas, sobre todo a partir de la etapa de violencia iniciada en el gobierno de Felipe Calderón a través de la guerra contra el crimen organizado, cuya conflictividad sigue hasta nuestros días sin tregua.
Si bien no hay un acuerdo en lo que se refiere a una cifra confiable de personas desaparecidas, hay que mencionar que el gobierno mexicano desató el año pasado una controversia con organizaciones civiles enfocadas a la búsqueda de personas debido a su interés por ajustar a la baja el número de casos oficiales, hay que recordar que incluso esto se tradujo en la renuncia de Karla Quintana de la Comisión Nacional de Búsqueda, argumentando “diferencias sustantivas” con las autoridades federales respecto a la actualización del Registro Nacional Personas Desaparecidas y No Localizadas, mismo que en ese momento reportaba más de 100 mil personas cuyo paradero se desconocía desde 1964.
Debemos reconocer como sociedad el trabajo de estos colectivos de búsqueda que a pesar de los riesgos que corren en su actividad, representan una esperanza para la defensa de los derechos humanos y que reivindican la solidaridad como elemento central de sociedad mexicana.





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