Sociólogo especializado en el análisis de procesos políticos. Docente universitario en nivel licenciatura y posgrado.
¿Cuántas más deben desaparecer antes de que actuemos? La desaparición en México ya es parte de la normalidad
A pesar de que el título de esta colaboración pudiera parecer algo mágico o metafísico, en realidad tiene que ver con una tragedia humana que implica a toda la sociedad mexicana, ya que hace referencia a las personas que, por una u otra razón, se desconoce su paradero.
Existen distintos tipos de clasificación de personas desaparecidas o no localizadas pero sobresalen, de forma preocupante, los casos de desaparición forzada, donde suelen intervenir las fuerzas del Estado, y las desapariciones cometidas por particulares.
Así se reconoce, al menos, en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, la cual fue promulgada en 2017, y en su artículo 27 señala lo siguiente:
“Comete el delito de desaparición forzada de personas, el servidor público o el particular que, con la autorización, el apoyo o la aquiescencia de un servidor público, prive de la libertad en cualquier forma a una persona, seguida de la abstención o negativa a reconocer dicha privación de la libertad o a proporcionar la información sobre la misma, su suerte, destino o paradero”.
Hay que señalar que este marco legal es resultado, en gran medida, del trabajo y las demandas de sectores de la sociedad civil, cuyo compromiso se ha centrado en la localización de las personas desaparecidas.
Hay que recordar que existen distintos factores que inciden directa o indirectamente en los casos de desaparición en cualquiera de sus vertientes:
En primer lugar, el ascenso de la violencia criminal suele ser producto de confrontaciones entre distintos grupos de la delincuencia organizada, pero en donde también intervienen policías locales y fuerzas armadas. Particularmente, este fenómeno cobró fuerza desde la implementación de la “guerra contra el narcotráfico” en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), lo cual significó el incremento descontrolado de la violencia en determinadas regiones del país.
Aunado a lo anterior, la desaparición puede estar ligada a ciertos delitos que se convierten en alternativas rentables para los grupos criminales que operan a lo largo del territorio nacional, como por ejemplo la trata de personas, el tráfico ilegal de migrantes, las extorsiones y los secuestros.
Por otro lado, hay que señalar la violencia de las fuerzas del Estado, en la medida en que las fuerzas armadas cumplen con labores policiacas en ciertas regiones del país, con el riesgo de facilitar violaciones de los derechos humanos.
Este año se publicó el Informe Nacional de Personas Desaparecidas 2024, y los datos ahí expuestos deberían llevarnos a la reflexión, ya que, entre otras cosas, se señala que:
- 48% de personas desaparecidas del país se concentran en Jalisco, Tamaulipas, Estado de México, Veracruz y Nuevo León.
- 11 estados aumentaron el porcentaje de personas desaparecidas de 2023 a 2024, por encima del 9%.
- Tabasco, Quintana Roo e Hidalgo aumentaron el número de personas desaparecidas en más del 20%.
- El rango de edad en el cual se concentran la mayoría de los casos de personas desaparecidas es de los 25 a 29 años.
- En todos los rangos de edad existen casos de personas desaparecidas, y esto es una característica de que la desaparición de personas es una práctica generalizada en el país.
- Los cinco estados que tienen el mayor número de casos de niñas y mujeres desaparecidas son Estado de México, Tamaulipas, Jalisco, Nuevo León y Ciudad de México. Estos cinco estados concentran actualmente el 52.3% de niñas y mujeres desaparecidas del país.
Sin duda alguna, la magnitud del problema no ha sido plenamente dimensionada por las autoridades y la sociedad en su conjunto, lo que nos lleva a la necesidad de analizar la información disponible para exigir soluciones a esta problemática tan dolorosa.
El informe completo se puede consultar en la siguiente dirección electrónica:







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