En Lerma, el arte deja de ser adorno: ahora es estrategia para cambiar vidas. Una alianza poderosa con Imaginatio Art Studio lo pone al centro de la política pública
Lerma apuesta por la cultura como un camino real hacia la transformación social. Con este enfoque claro, el Ayuntamiento de Lerma y la Academia de Artes Escénicas Imaginatio Art Studio firmaron este lunes un convenio de colaboración que coloca al municipio como un ejemplo en el uso del arte como vehículo para el bienestar colectivo.
La firma del acuerdo tuvo lugar en el Museo del Valle de la Luna, un espacio que, por su valor simbólico y cultural, ofreció el marco perfecto para dar inicio a este nuevo capítulo. Al evento asistieron el presidente municipal de Lerma, Miguel Ángel Ramírez Ponce; la presidenta del DIF Lerma, Marisol Mote Martínez; la directora de Cultura, Mariel Vázquez Colín; así como integrantes del Cabildo. En representación de Imaginatio, encabezó el acto su directora general, Sandra América Fuentes Rodríguez.

El convenio no es un simple papel firmado; se trata de una plataforma de acción concreta. Entre las actividades contempladas destacan presentaciones artísticas abiertas al público, clases gratuitas, becas anuales para niñas, niños y jóvenes lermenses, así como activaciones sociales enfocadas en recolectar donativos en especie. Todo ello será difundido de manera conjunta a través de los canales institucionales del Ayuntamiento y de la academia, lo cual también garantiza visibilidad y participación ciudadana.
Durante su intervención, el alcalde Ramírez Ponce fue enfático: “La cultura no puede ser un lujo ni un accesorio. Debe ser parte esencial del desarrollo de nuestra gente”. Reafirmó que su gobierno tiene la convicción de que los proyectos culturales generan comunidad, reducen la violencia y abren nuevas oportunidades, sobre todo para las juventudes.
Esta alianza estará coordinada por Edgar Gutiérrez Tapia, quinto regidor del Ayuntamiento de Lerma, quien ha sido uno de los principales impulsores del proyecto. Él presentó los ejes del programa de trabajo, subrayando que no se trata de eventos aislados, sino de una estrategia sostenida que busca sembrar vocaciones artísticas en las nuevas generaciones.
Por parte de Imaginatio, Sandra América Fuentes Rodríguez habló con convicción: “El arte no es un lujo, es un derecho. Y también es una herramienta poderosa para sanar, conectar y fortalecer el tejido social”. En su visión, el arte escénico tiene el poder de transformar historias personales, abrir caminos y ofrecer una vía digna para expresarse, especialmente para quienes más lo necesitan.
Como parte del acto protocolario, Imaginatio presentó una muestra artística que arrancó aplausos y alguna lágrima entre los asistentes. El equipo representativo de hip hop, bajo la dirección de la maestra Diana Rojas, puso en escena una coreografía llena de fuerza y sensibilidad. Posteriormente, el maestro Noé de la Rosa Vázquez y la vocalista Diana Antonia Álvarez Cuéllar ofrecieron una interpretación músico vocal en piano, que conjugó técnica, emoción y mensaje.
Lo que podría parecer un evento institucional más, terminó convirtiéndose en una demostración clara del poder del arte cuando se toma en serio. La reacción del público, la emoción en los discursos y el compromiso palpable de las y los funcionarios marcaron la diferencia.
En tiempos donde la violencia, el desencanto y la desigualdad se sienten como problemas estructurales, este tipo de alianzas muestran que hay caminos distintos. No son atajos ni soluciones mágicas, pero sí herramientas que, con voluntad política y participación ciudadana, pueden generar impactos profundos y duraderos.
Además, Lerma se convierte en uno de los pocos municipios del Estado de México que integra las artes escénicas dentro de su política pública de bienestar, lo cual podría sentar un precedente interesante para otros gobiernos locales que ven en la cultura un gasto prescindible y no una inversión social.
La directora de Imaginatio lo dijo con sencillez pero con potencia: “Esto va más allá de escenarios y aplausos; se trata de tocar corazones, de sembrar esperanza y de hacer comunidad”. En una época donde muchas veces se prioriza la inmediatez sobre la profundidad, este proyecto cultural nos recuerda que el arte —cuando se le da espacio— puede ser la chispa que enciende algo más grande.
Esta colaboración apenas comienza, pero ya promete dejar huella. A través de la participación de artistas, docentes, familias y servidores públicos, se abre la puerta a una nueva forma de construir ciudadanía desde lo simbólico, lo emocional y lo colectivo. Lerma ha decidido poner el alma en su política pública, y eso —en sí mismo— ya es un acto de valentía.






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