Periodista. Estudió en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Miembro fundador del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, conductor principal de diversos noticieros y programas informativos en el mismo. Conduce «Estrategia Pública» los martes a las 20:00 en Mexiquense Radio 1600 AM. Colabora en el canal de YouTube Trascendi Humanitas.
“Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo”
El hilo era demasiado delgado y resulta lógico que terminara por romperse, máxime que quien impulsó la reforma judicial estaba dispuesto a todo y así lo hicieron sus operadores, ofreciendo dinero, amenazando con abrir investigaciones financieras y en el colmo del servilismo exacerbado, que las fiscalías amenazaran con otorgar órdenes de aprehensión contra legisladores o sus familiares, si no se adherían al pretendido “regalo” de despedida para el promotor de esta transformación que solo atrajo negros nubarrones sobre nuestra democracia y economía nacional.
Y en pleno festejo porque las marrullerías impuestas les permiten entregar buenas cuentas a su caudillo, ahora resulta que Miguel Ángel Yunes, otrora calificado como “zopilote”, “vil corrupto”, “siniestro” y otros epítetos más, por el mismo López Obrador, ahora, de repente, pasa a ser un político maduro y sensato que lucha por acabar con la corrupción en el país, y así lo definieron AMLO y sus aplaudidores, estos últimos en el mismo Senado. La investidura que decidió portar el político veracruzano no se la podrá arrancar nunca, como tampoco desligarse de las 30 monedas que le arrojaron como pago de su traición sus anteriores compañeros.
López Obrador negó que ellos fueran capaces de actuar como lo hicieron, pues ellos, dijo, son distintos. Sin embargo, los hechos muestran otra realidad: el comportamiento adoptado es igual o peor al practicado por sus rivales, con la desventaja, para ellos, de que los ahora gobierno fueron unos de los impulsores acérrimos de aquello que ahora buscan derribar para aferrarse a su hueso. Claudia Sheinbaum, quien no termina de hacerse a la idea de que ganó una elección presidencial, es una aplaudidora más en el concierto de vítores al mesías tropical que han entronizado y desoye las voces de prudencia que le urgen a no echar más leña al fuego.
Por lo pronto, ya otros se han puesto las pilas, en este caso el estado de Texas, que pretende, como dice el adagio: “a río revuelto ganancia de pescadores”, y ya anuncia a los capitales norteamericanos que están en pausa por la inseguridad que tenían ante las reformas ahora aprobadas en nuestro país, 35 mil millones de dólares, que ellos esperan recibir a quienes buscan un nuevo hogar distinto a México, con los brazos abiertos y con un entorno estable, rematando con un “We respect business”. Y esto, aunque a Fernández Noroña le parezca irrelevante, podría ser el preámbulo de tener que cantarle las golondrinas al T-MEC, aunque Marcelo Ebrard, futuro secretario de Economía, asegura que las inversiones están seguras; seguro él, como AMLO, tiene otros datos, aunque por eso muchas veces han naufragado.
Si bien al momento de escribir esta columna los mercados financieros aún no muestran grandes cambios, ello obedece a que el peso mexicano se amortiguó por fenómenos que debilitaron el dólar, como el hecho de que la inflación en Estados Unidos bajó a 5 por ciento, lo que implicaría posibles recortes a la tasa de interés por parte de la FED. Sin embargo, analistas consideran que esto es efímero y que las consecuencias de la reforma aprobada vendrán en el corto plazo.
Por lo pronto, en esta borrachera legislativa, en la que salieron a relucir sus dotes pendencieras, otros estados se aprestan a ser los primeros en mostrarle a su líder que cuenta con ellos (requieren solo que 17 congresos locales lo hagan para cumplir con el trámite), y aunque hay resistencia de algunos como Yucatán y Querétaro de momento, la resistencia será estéril. No obstante, la resaca, una vez que se asienten los ánimos, seguramente será fuerte. Leí un mensaje en X, antes Twitter, que me impactó, pues creo que resume en mucho lo recientemente vivido: “Irónico que México pierda su independencia en septiembre”, así de claro.





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