Aunque las condiciones laborales de los actores y escritores son el punto más sonado de las huelgas, no es el único, se suma también el preocupante uso y abuso de la Inteligencia Artificial y la cada vez más latente posibilidad de que los trabajadores de la pantalla grande sean remplazados por las máquinas o por animaciones producidas por computadora
¿Quién diría que la señorita Fine (La Niñera) habría de encabezar uno de los movimientos más importantes y sonados de esta década? La actual huelga de actores ya considerada histórica pues no había sucedido algo así desde hace más de 60 años, no solo por sus repercusiones sociales y laborales, sino porque dejará perdidas millonarias a la segunda industria fílmica más importante del planeta, la más grande es Bollywood.
Fran Drescher, quien se hizo famosa y reconocida con uno de los personajes más ordinarios y kitsch de la década de los 90 con el que además se constituyó como un curioso y folklórico sex symbol, ha causado revuelo, ya que de ser recordada como una niñera de clase baja venida a más por su trabajo con la familia de -otro dato curioso- un famoso productor de teatro, hoy, paradójicamente lidera el movimiento que mantiene en jaque a Hollywood y sus productoras (Amazon, Apple, Disney, NBCUniversal, Netflix, Paramount, Sony y Warner Bros. Discovery) desde el pasado 14 del presente mes y que se sumó a la que los guionistas sostienen desde mayo del presente año, pero no es extraño que la Nanny, sea la cara y la voz de la causa en cuestión, ya que contrario a lo que su personaje nos hizo creer, se trata de una mujer altamente preparada y que se ha desarrollado en el activismo desde hace años, activismo que se deja ver en el muy sonado capítulo donde decide no romper un paro de meseros.

Como seguramente ya muchos sabemos, gracias a la abundante información que circula en la red y a lo viral que se ha vuelto el suceso, la pelea sostenida por el Sindicato de Actores de Cine-Federación Estadounidense de Artistas de Radio y Televisión (SAG-AFTRA, por sus siglas en inglés), tiene como principal eje las malas condiciones salariales y la negación, por parte de las casa productoras, del reparto de las ganancias generadas por series y largometrajes, además de lo injusto de los contratos a los que los histriones han tenido que acceder para tener trabajo, incluso renunciando a la posibilidad de cobrar regalías por los contenidos que las empresas transmiten y es que tristemente, los actores han tenido que aceptar la imposición de un modelo de negocio en el que es más importante el nombre de las empresas, que el de los trabajadores, algo que ha ocurrido desde hace mucho tiempo en la iniciativa privada y en las instituciones gubernamentales encargadas del arte y la cultura.
Sin embargo, aunque ese es el punto más sonado, no es el único, se suma también el preocupante uso y abuso de la Inteligencia Artificial y la cada vez más latente posibilidad de que los trabajadores de la pantalla grande sean remplazados por las máquinas o por animaciones producidas por computadora, algo nada lejano de la realidad, basta recordar que hace poco tiempo, se dio el caso de una canción en la que supuestamente colaboraban el famoso rapero Drake y la agrupación The Weekend y que encendió las alarmas del gremio artístico en general.
Lo que sucede en Hollywood, no debe ser visto como algo sin importancia y sí debe ser considerado una llamada de atención para todos aquellos que forman parte de la producción, no sólo de videoshows, o puestas en escena sino en general del gremio artístico y sería bueno empezar a pensar en modificar los contratos que garanticen condiciones dignas para el desarrollo de la actividad artística, por parte de los empleadores y para quienes se alquilan, dejar de creer en la falsa seguridad que otorga aceptar un empleo a pesar de lo injusto que este pueda resultar.




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