Operación Liberación: ¿quién ordeñaba al sur del Edomex?

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La FGJEM implementó la Operación Liberación al sur del Edomex

Operación Liberación destapa red de extorsiones: alzas hasta 50%, secuestros exprés y políticos involucrados. Ocho objetivos detenidos; bienes serán repartidos a víctimas vía Bienestar estatal

Con un mensaje directo y acompañado de datos que no dejan mucho margen a la duda, el fiscal general del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, presentó este miércoles los primeros resultados de la Operación Liberación, un despliegue de investigación y fuerza pública que, durante seis meses, documentó cómo organizaciones criminales sometieron a comunidades enteras mediante extorsiones, secuestros exprés y control de precios en giros clave para la economía regional.

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El parte oficial es contundente: 63 expedientes integrados, 14 municipios intervenidos, 52 establecimientos comerciales asegurados, 24 casas de materiales de construcción, 6 minas de arena y 8 objetivos relevantes (responsables de la operación gerencial de la red) detenidos o con órdenes de captura en curso. La Fiscalía asegura que, en algunos rubros, los incrementos de precios llegaron hasta 400%, lo que, en los hechos, funcionó como un impuesto criminal que ahogó a familias y negocios.

Un mapa criminal con nombres y apellidos

Entre los objetivos señalados por la fiscalía mexiquense destacan:

  • Bernardo Alejandro “N”, detenido en Quintana Roo con apoyo de la fiscalía de esa entidad.
  • Eli “N”, se hacía pasar por un empresario propietario de la Casa de Materiales “Jimex”, en Valle de Bravo.
  • Gonzalo “N”, identificado como líder del Sindicato Bradosva, que —según la autoridad— imponía exclusividad en el transporte de materiales y estuvo vinculado con secuestros de trabajadores.
  • Alicia “N”, presunta contadora y administradora de los recursos de la red.
  • Jorge “N”, maderero que controlaba la venta de madera para construcción (cimbras) en Valle de Bravo.
  • Yareli “N”, regidora de Ixtapan de la Sal, señalada por la Fiscalía por secuestro exprés con fines de extorsión.
  • José Fernando “N”, maderero que controlaba la venta de madera para construcción (cimbras) en Ixtapan de la Sal.

Además, se identificaron estructuras vinculadas al Sindicato Libertad en Villa de Allende y Donato Guerra, así como negocios como Materiales Ávila y/o Materiales Juárez, en Ixtapan de la Sal.

El método: subir precios, cerrar el mercado, someter a la gente

El fiscal Cervantes explicó que la red no solo cobraba “cuotas” a comerciantes y transportistas. Iban más allá: encarecían productos esenciales hasta 400%, en algunos casos, impedían que los consumidores recurrieran a otros proveedores y “sometían a las personas de la región” mediante amenazas, secuestros exprés y monopolios de facto. Así, un saco de cemento, un viaje de arena o la madera para una obra dejaban de ser mercancías para convertirse en instrumentos de control social.

Esa dinámica —advirtió— no es casual: detrás, había estructuras gerenciales que operaban contabilidad, logística, intimidación y lavado. De ahí la relevancia de los ocho objetivos categorizados como “relevantes”, cuya captura y procesamiento penal son, a decir de la Fiscalía, clave para desmantelar el andamiaje financiero del grupo.

Las penas que enfrentan

Los delitos imputados —extorsión y secuestro exprésalcanzan penas de entre 70 y 80 años de prisión, respectivamente. El mensaje del fiscal fue claro: se buscará que los casos lleguen a sentencia ejemplar. Sin embargo, reconoció una realidad incómoda: la extorsión es uno de los delitos con mayor “cifra negra” en el país. Es decir, poca gente denuncia por miedo, desconfianza o hartazgo. La Operación Liberación, insistió, también busca romper ese círculo de silencio.

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Disposición anticipada y extinción de dominio: los bienes regresarán a la gente

Uno de los anuncios más llamativos fue el relativo al destino de los bienes asegurados. La Fiscalía activará un sistema de “disposición anticipada” para que, a través de la Secretaría del Bienestar, los materiales de construcción, vehículos y propiedades incautadas regresen a la población de la zona. Paralelamente, se inició el procedimiento de extinción de dominio sobre casas, automóviles y otros activos ligados a los imputados.

El mensaje político-social es evidente: “Lo que se les quitó a las comunidades, volverá a las comunidades”. Si el mecanismo funciona, podría convertirse en un precedente en el combate a la extorsión en el Estado de México.

Catorce municipios intervenidos: el sur, el suroeste y los corredores de los materiales

Catorce municipios fueron alcanzados por las investigaciones y los operativos. Se trata, en buena medida, de la franja donde el transporte de materiales, la explotación de minas de arena y la comercialización de madera son actividades económicas determinantes. Ahí se instaló el modelo criminal: controlar los insumos básicos de la construcción para someter al resto del mercado.

La fiscal informó que el aseguramiento de establecimientos ocurrió de la siguiente manera:

  • Ixtapan de la Sal, 13
  • Tejupilco, 6
  • Valle de Bravo, 5
  • Donato Guerra, 5
  • Villa Victoria, 4
  • Texcaltitlán, 3
  • San Felipe del Progreso, 3
  • Malinalco, 3
  • Temascaltepec, 3
  • Ixtlahuaca, 2
  • Tlatlaya, 2
  • Tenancingo, 1
  • Sultepec, 1
  • Amanalco, 1

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¿Qué sigue?
  1. Judicialización de los 63 expedientes. El reto es que los casos lleguen a tribunales con pruebas sólidas y no se diluyan en el proceso.
  2. Consolidar la red de cooperación interinstitucional. La captura de Bernardo Alejandro “N” en Quintana Roo es un ejemplo de coordinación que deberá repetirse.
  3. Aplicar, sin excepción, la extinción de dominio. Quitar los incentivos económicos a la red es tan importante como llevar a prisión a sus líderes.
  4. Sostener la “disposición anticipada” con transparencia. Lo incautado debe llegar realmente a las comunidades y víctimas; cualquier opacidad en el reparto puede dinamitar la confianza.
  5. Reducir la “cifra negra” de la extorsión. La verdad es que sin denuncias y protección a víctimas y testigos, las redes se reconstituirán.
Un punto de quiebre (si se sostiene)

Operaciones de esta escala suelen generar un efecto inmediato: los precios bajan, los negocios reabren, la gente respira un poco. Pero el verdadero impacto se mide meses después, cuando se conoce si los operadores financieros quedaron neutralizados, si los lugartenientes no retomaron el control y si la autoridad mantuvo la presencia. Ese es, a fin de cuentas, el desafío que el propio fiscal reconoció: no basta con irrumpir; hay que quedarse, transparentar y reparar.

La comunidad mira —y exige— resultados

En los municipios intervenidos, el mensaje es claro: quieren justicia, pero también quieren información. La gente necesita saber quiénes se beneficiaron de los sobreprecios, cómo operaban las exclusividades de transporte, cuánto se recaudó ilegalmente y cómo se distribuirán los bienes recuperados. Si la autoridad responde con datos, tiempos y metas verificables, la confianza puede empezar a recomponerse.

Por ahora, Operación Liberación deja dos certezas: hubo una red que exprimió a la región, y el Estado decidió ir por ella. Lo que no está escrito todavía es si este caso se convertirá en un modelo replicable contra la extorsión en todo el Edomex o si quedará como otro operativo espectacular que, con el tiempo, se desinfla. La pelota, hoy, está del lado de la Fiscalía. Y la sociedad ya tomó nota.

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