Productor con formación en Comunicación. Locutor del programa «Grillos Madrugadores» que se transmite de 6:30h a 7:30h por Mexiquense Radio. Colaborador en Ultra Noticias y Yo soy Noticias.MX. Emprendedor y apasionado de la radio infantil.
Mientras el planeta se calienta y el clima cambia, el tiempo corre. ¿Actuaremos antes de que sea demasiado tarde?
Llegamos a la parte final de la temporada de otoño, y con esto, el frío comienza a hacerse presente, principalmente por las mañanas y las noches. Pero, ¿alguno de ustedes se ha preguntado por qué ocurren estos cambios de clima? En esta ocasión, platicaremos sobre este sencillo, cotidiano, pero interesante tema.
Cuando hablamos de clima, nos referimos a las condiciones del tiempo que experimentamos en un lugar específico durante un largo periodo. Algunos días pueden ser soleados y cálidos, otros lluviosos o fríos. El clima nos indica, por ejemplo, si un lugar tiende a ser cálido y seco, como el desierto, o frío y húmedo, como la tundra. El clima está influenciado por varios factores, entre ellos la energía del Sol, la posición de la Tierra en su órbita, la geografía del lugar y, sobre todo, las corrientes de aire y agua.
Como sabemos, el Sol es la principal fuente de energía en nuestro planeta. La luz y el calor que envía nos proporcionan la energía necesaria para que existan diferentes climas en la Tierra. Sin embargo, el Sol no calienta todas las partes del planeta de la misma manera. Esto depende de la inclinación de la Tierra, su distancia al Sol y la latitud o ubicación en la Tierra. Por ejemplo, cerca del ecuador, el Sol calienta con más intensidad porque los rayos llegan de manera directa, mientras que en los polos, la luz del Sol llega en un ángulo más inclinado, lo que provoca un clima más frío.
Una de las razones por las que el clima cambia a lo largo del año es la inclinación de la Tierra en su órbita. La Tierra gira alrededor del Sol inclinada unos 23.5 grados, lo cual hace que ciertas partes reciban más o menos luz en diferentes momentos del año. En primavera y verano, el hemisferio, ya sea el norte o el sur, está inclinado hacia el Sol, por lo que recibe más luz y, consecuentemente, más calor. En otoño e invierno, el hemisferio está inclinado en dirección contraria al Sol, recibiendo menos luz.
Pero ¿sabías que los océanos y mares también juegan un papel importante en el clima? El agua tiene la capacidad de absorber calor y liberarlo lentamente, lo cual ayuda a mantener temperaturas estables en las áreas cercanas. En ese sentido, las corrientes oceánicas, que funcionan como ríos en el océano, llevan agua fría o caliente a diferentes partes del mundo. Por ejemplo, la corriente cálida del Golfo de México lleva calor al océano Atlántico y afecta directamente el clima en Europa. Además, cuando el vapor de agua sube al cielo, forma nubes que provocan lluvia o nieve, lo cual también impacta el clima.
Un punto muy importante que debemos considerar es el cambio climático, una variación en el clima de la Tierra que ocurre de manera gradual y que, en ocasiones, puede durar millones de años. Sin embargo, en las últimas décadas, los científicos han observado que la Tierra se está calentando más rápido de lo que debería. Esto es conocido como calentamiento global.
Existen dos tipos de causas para el cambio climático:
- Causas naturales: incluyen fenómenos como erupciones volcánicas, cambios en la órbita de la Tierra y las corrientes oceánicas.
- Causas humanas: la actividad humana, como la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) y la deforestación, ha generado grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Estos gases, como el dióxido de carbono, atrapan el calor en la atmósfera, provocando que la Tierra se caliente.
Estos cambios han ocasionado que los polos se derritan, lo que aumenta el nivel del mar. En otras zonas, puede causar sequías, huracanes más intensos y olas de calor. Muchos animales y plantas no pueden adaptarse rápidamente a estos cambios y podrían desaparecer.
Aunque los cambios en el clima se han convertido en un problema, hay maneras en las que todos, incluidos los niños, podemos ayudar a cuidar nuestro planeta:
- Podemos reducir el uso de energía apagando las luces cuando no las necesitemos y desconectando los dispositivos electrónicos.
- Plantar árboles es una solución fundamental, ya que ayudan a limpiar el aire y absorben CO₂.
- Reciclar y reducir el uso de plásticos: al reciclar, ayudamos a reducir la cantidad de basura y el uso de materiales que pueden contaminar la Tierra.
Ahora que comprendemos mejor la dinámica del clima y el cambio climático, podemos contribuir a cuidar nuestro planeta. Recordemos que cada acción cuenta y todos podemos ayudar a mantener la Tierra saludable. ¡Ahora sí, a pasarla de pelos!






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