Las crisis dependen de la forma en como cada uno de nosotros las percibamos, las interpretemos, las afrontemos y les demos un significado particular; lo que influirá en cómo vemos personalmente el mundo y en que podamos aplicar los primeros auxilios psicólogicos a tiempo
Alma R. Bernal Trujillo / @AlmaBer03976513
Durante la vida, los seres humanos llegamos a enfrentarnos a diversas crisis, que son un estado temporal de desorganización en nuestra vida en general, lo que nos lleva a la incapacidad de poder abordar algunas situaciones que se nos llegan a complicar, siendo que en cualquier otro momento sería fácil encontrar la solución al problema.
Existen dos tipos de crisis que debemos analizar:
1. Circunstanciales: Lo más característico de este tipo de crisis es que hay una reacción ante un estímulo ambiental muy fuerte como la muerte de un ser querido o un temblor.
2. Desarrollo: Se refiere a aquellas tareas que se deben cumplir en la transición de una etapa de la vida a otra, que se encuentran implicadas en el proceso de desarrollo mismo de cualquier persona.
Las crisis dependen de la forma en como cada uno de nosotros las percibamos, las interpretemos, las afrontemos y les demos un significado particular; lo que influirá en cómo vemos personalmente el mundo.
Existen otros factores que interactúan en nuestro estado emocional como los valores, la manera como la enfrentamos, nuestras redes de apoyo, la capacidad de resilencia, entre otros más. Lo que podemos darnos cuenta que, durante una crisis, cada uno de nosotros podemos afrontarla de manera muy distinta. Si la crisis no se afronta de manera correcta y en tiempo oportuno, podemos enfrentarnos a problemas psicológicos graves.
Es muy importante que tengamos lo más pronto posible una intervención de la crisis para que podamos recibir la ayuda adecuada para lograr salir delante en el menor tiempo posible evitando problemas futuros y, por ello, surgen los primeros auxilios psicológicos.
El primero de los pasos es la intervención de la crisis. Ayuda a través de las técnicas psicológicas a ir disminuyendo la ansiedad que conlleva la misma crisis; ya que el objetivo de los primeros auxilios psicológicos es que nos ayuden a recuperar el equilibrio emocional que se tenía ante de la crisis y activar los recursos propios para el mejoramiento de nuestra situación.
La intervención psicológica en el momento de crisis, debe entenderse como una ayuda breve e inmediata de apoyo a la persona para restablecer nuestra estabilidad personal a nivel emocional, físico, cognitivo y conductual.
La meta de los primeros auxilios psicológicos es que la persona salga del shock y active sus recursos para recuperar su capacidad de afrontamiento. El objetivo es auxiliar a la persona a dar pasos concretos hacia el afrontamiento de la crisis, lo cual incluye la conceptualización del hecho, la clarificación de los pensamientos, el manejo adecuado de las emociones y sentimientos, el control de la subjetividad, de la fantasía catastrófica, de la sensación de amenaza y comenzar así el proceso de solución del problema.
Proporcionar apoyo es mejor para nosotros no estar solos en los eventos de crisis, estresantes o traumáticos, que se nos permita hablar para crear un vínculo de presencia, calidez, empatía y escucha que permita aterrizar las ideas y proporcionar una atmósfera en la que el temor, la ira, la ansiedad y otras emociones puedan ser expresadas libremente.
Reducir la mortalidad, se dirige a la salvación de vidas, bajo el lema “primero lo supervivencia” y la prevención del daño físico durante la crisis. Es frecuente que algunas crisis conduzcan al daño físico (como golpear a los hijos o al cónyuge) o aún a la muerte (suicidio u homicidio) es tomar medidas para hacer mínimas las posibilidades destructivas y desactivar la situación.
Se debe realizar un contacto físico, con una carga afectiva, emocional y conductual y que nos ayuda a reflexionar, logrando la empatía con los otros y que realmente nos están escuchando.
El contacto psicológico no siempre se hace solo mediante comunicaciones verbales. Algunas veces el contacto físico, no verbal, es más efectivo para crear realmente un vínculo de confianza y seguridad. En algunas situaciones, por supuesto, el tocar a la persona puede ser inadecuado o no será bien recibido por ella y puede disminuir la interacción terapéutica.
El segundo componente de los primeros auxilios psicológicos implica la evaluación de las dimensiones o parámetros del problema. La atención se pone tanto en las fortalezas como en las debilidades durante el período de crisis. Si existe cualquier indicio de daño físico (para la persona o alguien más) se realiza una evaluación de la mortalidad del mismo.
En la confusión y desorganización del estado de crisis, las personas con frecuencia tratan de lidiar con todos al mismo tiempo. Un papel importante del asistente es, entonces, auxiliar con este proceso de ajuste, discriminación y selección de lo que se requiere manejar inmediatamente.
El tercer componente implica la identificación de un rango de soluciones alternativas tanto para las necesidades inmediatas como para las que pueden dejarse para después. El asistente adopta este enfoque paso a paso, al preguntar primero acerca de qué se ha intentado ya, qué no ha funcionado, para entonces llevar a la persona en crisis para generar alternativas.
Una vez pasada la crisis, si se detecta que sufrimos la crisis, se pueden experimentar secuelas, como estrés postraumático, trastorno de estrés postraumático, ataques de pánico, manías o fobias, pensamiento catastrófico u obsesivo ante lo cual se recomienda canalizara la persona a una intervención de segunda instancia, la cual tiene una duración más larga y puede ser de semanas e incluso meses, esta intervención es llevada a cabo por personas especializadas del área de la salud.







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