Escritor e investigador para la paz. Servidor público durante 27 años. Articulista y comentarista con temas de paz, historia y cultura. Autor en publicaciones del Ayuntamiento de Toluca y el Fondo Editorial del Estado de México (FOEM), donde se desempeña como integrante del Comité Técnico.
Querétaro alcanzó su autonomía en 1824, consolidándose como un estado libre y soberano, después de siglos de importancia política y comercial en el México colonial
* Ponencia presentada en el 3er Congreso Nacional de la Red Mexicana de Historia, Querétaro, 4 de septiembre de 2024.
El 2 de marzo de 2024, el Estado de México celebró el Bicentenario de su Erección. Se considera que la instalación del primer Congreso del Estado el 2 de marzo de 1824, es el acontecimiento fundacional de nuestra entidad. Este hecho tuvo lugar en el salón de cabildos del antiguo Ayuntamiento de la Ciudad de México. Es decir, el Estado de México nació dentro de la Ciudad de México.
Cabe señalar que, entonces, la entidad estaba integrada por un gran territorio con capital en Ciudad de México, más de cinco veces mayor que el actual de 21 mil kilómetros cuadrados, y que se entendía desde la Huasteca hidalguense, al norte, a las playas de Acapulco, al sur, y que estaba integrado por los actuales estados de Guerrero, Morelos, México, Hidalgo, el distrito de Calpulalpan, Tlaxcala, y por la propia Ciudad de México. Es decir, que nuestro Estado prácticamente heredó el territorio que la intendencia y provincia de México tuvo a finales del Virreinato.
Sin embargo, viejos historiadores y cronistas mexiquenses han hablado sobre un territorio que formaba parte de la intendencia colonial y de la provincia gaditana, una especie de hermano menor que ya no formó parte del Estado de México en su creación: me refiero al Estado de Querétaro.
Este año 2024, Querétaro celebra el bicentenario de su erección el 31 de enero, coincidiendo con la promulgación del Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, ocurrida ese día pero de 1824, y en cuyo artículo séptimo aparece como estado libre y soberano. La sexagésima legislatura local también celebra su bicentenario, ya que su primer congreso fue establecido el 17 de febrero de 1824.
Sabemos la importancia que tuvo este pequeño pero gran territorio desde la colonia y hasta nuestros días, sabemos cuándo se separó de la intendencia de México, y por ello pregunto, ¿vale la pena reflexionar sobre este hecho? Yo creo que sí, desde el punto de vista de que ningún otro historiador o estudioso lo ha hecho anteriormente y que prácticamente es un hecho desconocido.
El corregimiento de Querétaro tuvo gran importancia durante la época colonial. Como sabemos, Querétaro fue fundado por Fernando de Tapia en 1531, por lo que, en 7 años más, en 2031, celebrarán su quinto centenario. Durante el siglo XVIII dejó atrás a Puebla en cuanto a relevancia en el territorio novohispano, debido a la gran prosperidad que comenzó a tener, por ejemplo, en la producción y comercio de maíz, trigo, textiles, cueros y tabaco, entre otros productos.
Querétaro formaba también parte del Camino Real de Tierra Adentro o Camino de la Plata, lugar por donde transitaban las riquezas extraídas de las minas del norte novohispano, sobre todo de Guanajuato y Zacatecas. Por supuesto, mucha de la riqueza no sólo fue de paso y se quedó en Querétaro. Se creó así una opulenta élite local compuesta de comerciantes, obrajeros y terratenientes.
En diciembre de 1786, por ordenanza real de Carlos III, se crearon las intendencias con las que se intentó darle un mayor orden administrativo y fiscal al país. En ese momento, el corregimiento de Querétaro pasó a formar parte de la Intendencia de México, con capital en la Ciudad de México. En aquellos tiempos de Reformas Borbónicas, tiempos de “callar y obedecer”, y a pesar de su relevancia, Querétaro no podía aspirar a constituir una intendencia.
No obstante, la historiadora Celia Wu considera que, para el año 1791, Querétaro era la cuarta ciudad más grande del virreinato, después de Ciudad de México, Puebla y Guanajuato, y era también una de las más pobladas de la Nueva España. Desde entonces, Querétaro prácticamente comprendía el mismo territorio que hoy tiene, con excepción del partido de San Juan del Río, pero contando entonces con las alcaldías de Cadereyta y Escanela.
No fue casual que las élites y milicias asentadas en Querétaro, iniciaran la conspiración independentista que a la postre sería la más importante y decisiva y que desembocó en el movimiento insurgente encabezado por Miguel Hidalgo. No en balde, también, por su ubicación estratégica, Querétaro fue una de las regiones que nunca pudo ser conquistada por los insurgentes y que durante los once años de guerra de independencia fue controlada por el ejército realista.
A la hora de la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812 y su jura en el virreinato de la Nueva España, Querétaro quedó comprendido en el gran territorio que integró la diputación provincial de la Nueva España, que integró también las provincias de México, Puebla, Valladolid (Michoacán), Guanajuato, Oaxaca, Veracruz y Tlaxcala. De estas, sólo Tlaxcala y Querétaro no eran intendencias. El 14 de noviembre de ese mismo año, el virrey Francisco Xavier Venegas convocó a elecciones de diputados. En el proceso, San Juan del Río, Santa María Amealco y Tequisquiapan formaron un partido distinto de Querétaro.
El 4 de marzo de 1812, la Corona nombró nuevo virrey: Félix María Calleja y del Rey. Ante el estado de violencia en que aún se encontraba el territorio, Calleja prefirió continuar las elecciones de diputados que había obstaculizado Venegas, por lo que instruyó al corregidor de Querétaro a seguir el proceso. El 4 de junio de 1813, Querétaro eligió como diputado propietario al coronel Pedro Acevedo y Calderón. Sin embargo, la diputación provincial de Nueva España sería instalada hasta el día 13 de julio de 1814, más de un año después de que fue programada.
Pero, como sabemos, el 11 de agosto de 1814 se recibió en la Ciudad de México el decreto real por el que Fernando VII derogó la Constitución de Cádiz. La orden fue ratificada el 5 de octubre del mismo año, así que, en la Nueva España, Calleja cesó los trabajos de todas las diputaciones y se olvidó de la Constitución gaditana.
Pasaron seis años antes de que la revolución de Cabezas de San Juan, Sevilla, encabezada por Rafael del Riego, diera paso a la reinstauración de la Constitución en 1820. La noticia llegó a Nueva España y el 31 de mayo de 1820, el virrey Juan Ruiz de Apodaca juró la Constitución. El 20 de julio fue reinstalada la diputación provincial de Nueva España, con los mismos miembros que habían sido destituidos en 1814 y los que se elegirían en septiembre de ese año.
De nueva cuenta, Querétaro eligió a un diputado, y aunque desde los años 1812 y 1813 había sido considerada provincia para efectos de elegir diputados a las Cortes, siguió sin permitírsele establecer su propia diputación provincial. Todo ello fue motivo de discusión en ese tiempo, pues los queretanos siempre pensaron que tenían el potencial y el derecho de constituir su propia diputación provincial.
Sin embargo, en las postrimerías de la Nueva España, Querétaro continuó perteneciendo a la intendencia de México. Tal estado de cosas continuó en los albores del México independiente, unos meses después de consumada la independencia por Agustín de Iturbide, el 27 de septiembre de 1821.
Luego de instalada la Junta Provisional Gubernativa o Regencia del Imperio, y el primer congreso mexicano, este último en febrero de 1822, Querétaro continuó con su demanda de tener una diputación provincial propia. Por cierto, en ese primer Congreso, Querétaro no contó con diputados representantes por que no se le reconoció con el carácter de provincia. Sin embargo, el 12 de marzo de ese año exigió por escrito que se le reconociera como provincia con diputación.
La demanda durmió el sueño de los justos hasta el día 7 de junio en que Luis Quintanar, quien representaba a Querétaro en la diputación provincial de México, se fue a prestar sus servicios a Guadalajara. Como Querétaro se quedó sin representación volvió a su insistencia, demanda que fue considerada el 1 de agosto y el día 21 del mismo mes fue autorizado para elegir diputados.
Prácticamente fue ese el momento en que Querétaro obtuvo su diputación provincial y, de facto, su independencia de la diputación de México. El proceso se consolidó con su rápida adhesión al Plan de Casa Mata de José Antonio Echávarri, del 1 de febrero de 1823, al cual se adhirió el día 26 de febrero, mientras la provincia de México se resistía a seguir los vientos federalistas.
Son estas las razones por las que Querétaro, un territorio con gran sentido de independencia y autonomía, no formó parte del territorio original del Estado de México. A ello hay que agregar que en las discusiones de la Constitución de 1824, por su relevancia, el Congreso Constituyente discutió la posibilidad de que Querétaro fuera sede de los poderes federales y, por tanto, capital del país.
Concluyo diciendo que tal vez hemos contado mal la historia de las segregaciones territoriales del Estado de México. Que dicha segregaciones comenzaron un año y medio antes de la instalación de su primer congreso, cuando Querétaro constituyó su propia diputación provincial y luego pasó a ser estado libre y soberano.
Allí comenzó el periplo del Estado de México que posteriormente sufrió más mutilaciones, iniciando con la Ciudad de México de dos leguas de radio por decreto del Congreso Mexicano el 18 de noviembre de 1824; después, la creación del Estado de Guerrero en 1849; luego, la que fuera su capital, Tlalpan, pasó a formar parte del Distrito Federal en 1855; posteriormente, el distrito de Calpulalpan pasó a integrar el Estado de Tlaxcala en 1863; y finalmente, en 1869 el gobierno juarista permitió la segregación de Morelos e Hidalgo, hasta quedar nuestra entidad en sus actuales límites y con sus 21 mil metros cuadrados.









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