“El amigo imprudente, con una piedra te mata el mosquito en la frente”
Carlos Mota Galván / @CarlosMotaG
Ninguna extrañeza debiera causar la invitación que Claudia Sheinbaum le extendiera al presidente ruso Vladimir Putin para que asista a su toma de protesta como presidenta de México el próximo primero de octubre, luego de que la actual administración, la 4T, ha escogido a esa nación como la trinchera desde donde decide operar en el tablero del ajedrez geopolítico mundial.
Andrés Manuel López Obrador, pese a que siempre se ha achicado cuando el vecino del norte le pega un grito, ha aprovechado que esto no sea frecuente, merced a actuar como su policía fronterizo, militarizando la frontera norte con elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y del Instituto Nacional de Migración (INM), para impedir el intento de migrantes por llegar a suelo norteamericano. A mediados del año pasado se aseguraba que eran cerca de 27 mil los elementos asignados a las fronteras norte y sur del país para este cometido y esta cifra iba en aumento.
No obstante, este servilismo no ha sido suficiente para borrar los múltiples desatinos que se han cometido en política externa desde que iniciaron, cuando decidieron posponer la felicitación a Biden en su victoria electoral, y que se han acrecentado con su incondicional acercamiento a regímenes dictatoriales como Venezuela, Cuba, Nicaragua, por citar unos cuantos en la zona, propiciando una relación cada vez más lejana con nuestro principal socio comercial.
Esta situación ha sido aprovechada por Rusia, quien, luego de haber vivido la expulsión de muchos de sus “diplomáticos” de nuestro país allá por 1971, cuando el gobierno de Luis Echeverría descubrió que la KGB estaba dando un apoyo abierto a los movimientos armados en México, ahora con una relación más tersa, han decidido incrementar en 60 por ciento el número de su “personal diplomático” en nuestro país, en un hecho sin justificación ni precedente alguno.
México, hay que entenderlo, representa un objetivo más que valioso para Putin dada la cercanía que guardamos con los Estados Unidos de Norteamérica. Desde aquí está impulsando acciones de espionaje que, aseguran expertos, estarían destinadas a minar los intereses norteamericanos y a buscar desestabilizar la democracia en la región.
El coqueteo que la 4T ha mantenido con Rusia se ha acrecentado con su nuevo embajador, Nikolay V. Sofinskiy, a partir de su nombramiento el 25 de mayo del año pasado, quien en su primer discurso invitó a nuestro país a sumarse al concepto ruso de un mundo multipolar, un orden mundial justo, dijo, donde la ausencia de hegemonía de un estado o grupo de estados (habría que preguntarle a los ucranianos lo que opinan al respecto), propicie un mundo multipolar emergente.
Este concepto, seguro resulta fascinante para López Obrador pues contempla que uno de los polos del mismo debe ser la región de América Latina y el Caribe, siendo uno de sus principales agentes de interés en el escenario mundial, México, alimentando así el ego a quien presumió una vez ser el líder más popular del mundo, junto con el primer ministro de la India, Narendra Damodardas, según Morning Consult.
Bajo esta tónica, no es difícil de entender por qué esta pretendida administración del cambio prefiere escuchar el canto de las sirenas que les susurra al oído Putin, a enfrentarse con la realidad que les muestra que han fracasado en todo.
Lo único cierto aquí es que seguro el presidente ruso no asistirá personalmente a la fiesta morenista sino que mandará a un representante, con lo cual le está haciendo un favor al próximo gobierno mexicano, al no tener que cumplimentar la orden de aprehensión que cuelga sobre Putin, ordenada por la Corte Penal Internacional desde el 17 de marzo de 2023, a la que está suscrito nuestro país, por crímenes de guerra al deportar niños de Ucrania a Rusia, en la invasión que ha urdido contra esa nación de Europa del Este.
Una cosa es cierta, México es, gracias a las relaciones impulsadas por AMLO, el país que tiene el mayor número de espías rusos en su territorio, según afirma el general Glen VanHerck, jefe militar del Comando Norte de Estados Unidos, y luego hay quien se pregunta: ¿por qué no nos comparten los datos que llevaron a la aprehensión del Mayo Zambada y Guzmán López?







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