Aunque lo limpian cada año, el Lerma vuelve a amenazar. Autoridades actúan, pero ¿es suficiente para proteger a San Mateo Atenco de inundaciones?
Como parte de las acciones preventivas ante la próxima temporada de lluvias, el Ayuntamiento de San Mateo Atenco, encabezado por la presidenta municipal Ana Aurora Muñiz Neyra, participa activamente en los trabajos de limpieza y desazolve del río Lerma, en coordinación con el Gobierno del Estado de México y la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM).
Las labores, que forman parte de los compromisos adquiridos en la Mesa Interinstitucional de Prevención de Inundaciones, se desarrollan en diferentes tramos del cauce que atraviesa los municipios de San Mateo Atenco, Lerma, Metepec, Ocoyoacac y Toluca, todos ellos situados en una región históricamente vulnerable a inundaciones derivadas del crecimiento urbano desordenado y la acumulación de desechos sólidos en canales y drenes.
En esta etapa, los trabajos se concentran en el tramo localizado bajo el Puente Emblemático, una estructura vial que conecta comunidades de alto tránsito y cuya cercanía al cauce convierte al punto en una zona crítica durante las lluvias intensas. Allí, se lleva a cabo el retiro de lirio acuático, residuos plásticos, ramas y sedimentos que, al acumularse, impiden el libre flujo del agua y elevan el riesgo de desbordamientos.
Para estas tareas, se ha desplegado maquinaria especializada proporcionada por la Secretaría del Campo del Estado de México, operada por personal de la Dirección del Campo municipal, así como del Organismo Público Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OPDAPAS) San Mateo Atenco. También colabora personal del Ayuntamiento de Lerma, dada la interconexión hidráulica entre ambos municipios.
Coordinación como eje central
La presidenta municipal, Ana Muñiz Neyra, subrayó que este tipo de acciones son posibles gracias a la coordinación estrecha entre distintos niveles de gobierno y organismos públicos. “La verdad es que si no sumamos esfuerzos, difícilmente podríamos contener los efectos de las lluvias en esta región. Aquí el río Lerma es tan vital como riesgoso si no se atiende adecuadamente”, expresó durante un recorrido por la zona de intervención.
Y es que el Valle de Toluca —una planicie con una red hídrica extensa pero parcialmente colapsada por la urbanización acelerada— se ha vuelto más susceptible al cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos. En este contexto, el trabajo preventivo cobra especial relevancia, no solo por el impacto en la infraestructura, sino por la necesidad de proteger la integridad y el patrimonio de miles de familias.
La prevención no es menor
Las tareas de limpieza del Lerma no son una novedad, pero cada año se vuelven urgentes. En temporadas anteriores, las lluvias intensas han provocado encharcamientos severos, anegaciones en calles y viviendas, así como afectaciones a negocios locales y centros escolares, particularmente en barrios cercanos a los márgenes del río. En 2021, por ejemplo, colonias como Santa Elena y Barrio San Pedro reportaron pérdidas materiales considerables, lo que generó una demanda ciudadana por acciones más efectivas y permanentes.
Desde el inicio de la actual administración, el Ayuntamiento de San Mateo Atenco ha priorizado la gestión integral del agua y el mantenimiento preventivo de la infraestructura hidráulica, integrando estas metas en su Plan de Desarrollo Municipal, de la mano de estrategias transversales que incluyen la educación ambiental, la vigilancia vecinal y la normatividad urbana.
Además de los trabajos en el Puente Emblemático, se han realizado jornadas de limpieza comunitaria, rehabilitación de drenes secundarios y revisión estructural de bordos y compuertas. Todo esto apunta a reducir el impacto de las lluvias y evitar emergencias que pongan en riesgo la vida de los habitantes.
Llamado a la corresponsabilidad ciudadana
Si bien las acciones institucionales son fundamentales, las autoridades municipales también han hecho un llamado a la ciudadanía para no tirar basura en la vía pública ni en canales pluviales, una práctica que —por mínima que parezca— contribuye directamente a taponamientos y desbordamientos.
“El trabajo de desazolve puede avanzar, pero si seguimos arrojando bolsas, botellas y llantas al río, el problema se va a repetir. Es responsabilidad de todas y todos”, puntualizó personal del OPDAPAS durante los trabajos.
En esta misma línea, se han distribuido folletos informativos, realizado charlas en escuelas y difundido recomendaciones por redes sociales oficiales, con el fin de construir una cultura de prevención más sólida y sostenible.
Un esfuerzo que debe sostenerse
Para los gobiernos locales como el de San Mateo Atenco, el reto no está solo en intervenir, sino en mantener la continuidad de estos esfuerzos a lo largo del año. El cambio climático y el crecimiento urbano desordenado demandan acciones permanentes y políticas públicas con visión a largo plazo.
Por ahora, la limpieza del Lerma representa un paso firme en la prevención de inundaciones, pero también deja claro que el cuidado del agua y del entorno no puede limitarse a una temporada. Es una tarea de todos los días.
Así, San Mateo Atenco reafirma su compromiso con el bienestar de su población, apostando por una estrategia de protección ambiental que privilegia la anticipación, la cooperación y la conciencia social. Un río más limpio, al final, significa una ciudad más segura.






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