La acusación de acoso contra un alto funcionario del ISEM rompió el silencio interno y llevó a trabajadoras de salud a protestar públicamente y exigir su destitución
Un grupo de servidoras públicas del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) salió a las calles para denunciar un presunto caso de acoso laboral y sexual al interior de la institución. Las trabajadoras acusaron al contralor del organismo, Marco Antonio Lira Sánchez, de incurrir en este tipo de conductas contra una compañera, situación que detonó una protesta para exigir su destitución y la intervención inmediata de las autoridades competentes.
La movilización tuvo como eje central el respaldo colectivo a la presunta víctima. Las manifestantes señalaron que decidieron organizarse luego de conocer el caso y ante lo que consideraron una respuesta insuficiente o tardía por parte de las instancias internas. En un ambiente de tensión, pero también de solidaridad, subrayaron que el objetivo no es solo acompañar a una compañera, sino sentar un precedente contra prácticas que, dijeron, no deben normalizarse en el sector público.
De acuerdo con las trabajadoras de salud, la protesta buscó visibilizar un problema que, afirman, suele permanecer oculto por miedo a represalias laborales. Una de las participantes, quien se identificó como María, explicó que el respaldo colectivo responde a una convicción compartida. “Si acosan a una sola de las compañeras, es como si acosaran a todas”, expresó durante la manifestación.
En ese mismo sentido, la trabajadora enfatizó que el grupo no está dispuesto a guardar silencio. “No somos una, no acosan a una nada más, nos acosan a todas de alguna manera y no estamos dispuestas; por eso, hasta sus últimas consecuencias estaremos apoyando a nuestras compañeras”, comentó, rodeada de pancartas y consignas.
La jornada de protesta inició en las instalaciones de la Secretaría de Salud del Estado de México, ubicadas en la capital mexiquense. Ahí, las servidoras públicas se concentraron para exigir justicia y pedir que el caso sea investigado con seriedad, perspectiva de género y sin encubrimientos. El lugar, habitual sede de trámites administrativos, se convirtió por momentos en un espacio de reclamo y exigencia.
Posteriormente, el contingente se trasladó a las instalaciones de la Contraloría Interna del ISEM. Durante el recorrido, las manifestantes portaron pancartas con mensajes de apoyo a la denunciante y con señalamientos directos contra el funcionario presuntamente involucrado. Algunas de las cartulinas incluían su fotografía, una imagen que buscó, según dijeron, evitar que el caso quede en el anonimato institucional.
Entre las consignas y leyendas que se pudieron leer destacaron frases como “queremos justicia”, “estamos contigo compañera”, “fuera”, “cero tolerancia al acoso sexual” y “el acoso es un acto de cobardía”. Las expresiones, repetidas una y otra vez, reflejaron el hartazgo acumulado y la exigencia de acciones concretas, más allá de discursos o pronunciamientos generales.
Las inconformes indicaron que mantendrán su apoyo a la trabajadora que se atrevió a denunciar y a cualquier otra que decida sumarse. Aseguraron que no están dispuestas a tolerar este tipo de conductas dentro de su espacio laboral, especialmente en una institución encargada de velar por la salud y el bienestar de la población mexiquense.
“Somos de la Secretaría de Salud, queremos justicia. No podemos decir su nombre por obvias razones, pero estamos en apoyo”, señaló otra de las manifestantes, al explicar que la identidad de la denunciante se mantiene en reserva para protegerla de posibles represalias o revictimización.
Las trabajadoras también destacaron que el hecho de que la mayoría sean mujeres fortaleció la cohesión del movimiento. Para ellas, el caso va más allá de una denuncia individual y se inserta en una problemática estructural que afecta a múltiples dependencias públicas, donde las jerarquías laborales pueden convertirse en un obstáculo para denunciar.
Finalmente, las manifestantes hicieron un llamado a las autoridades de la Secretaría de Salud del Estado de México y a las instancias correspondientes para que el caso sea investigado a fondo. Insistieron en que su demanda no se limita a la apertura de un expediente, sino a que exista una sanción ejemplar en caso de comprobarse los hechos denunciados.
La protesta concluyó sin incidentes, pero con un mensaje claro: las trabajadoras del ISEM buscan que su voz sea escuchada y que la denuncia de acoso no quede archivada. Para ellas, el acceso a la justicia y a espacios laborales libres de violencia no es una concesión, sino un derecho que están decididas a defender.






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