El Jardín, París cuenta la historia de Rose, un joven francés de 18 años, que en la década de 1920 comienza su carrera de “bailarina” en un exitoso cabaret regenteado por su madre: “Le Jardin”. Desde niño, Rose ha visto bailar a las chicas que trabajan en el cabaret; las conoce bien, convive cotidianamente con ellas y han formado lazos cariñosos, al grado que lo tratan como a su igual
¿Un travesti en la Ciudad Luz de 1920? A nadie debería sorprender la presencia de un personaje así en París de la década de 1920: había decenas de ellos trabajando en cabarets, como el tan famoso y trillado Moulin Rouge. Eran los años de posguerra, luego de la Gran Guerra de 1914 a 1918, en una Francia que dejaba atrás las atrocidades y el sufrimiento, los traumas de una conflagración de trincheras y tecnologías militares nunca vistas y nunca utilizadas antes en conflictos armados. Así que el periodo de entreguerras, las décadas de 1920 y 1930, dio un respiro a los parisinos, y a los franceses en general, para intentar revivir la Belle Époque.
Es en ese contexto en el que se desarrolla la reciente novela gráfica El Jardín, París (Le Jardin, Paris, Editions Delcourt, 2021), de la joven escritora, ilustradora y animadora francesa Gaëlle Geniller (27 años), quien, según su propio testimonio, siempre ha mostrado preocupación por la condición de los integrantes del movimiento LGBT+, por lo que sus obras abordan temas de diferencias sexuales, autoaceptación y reivindicación de derechos. Geniller, además, desde adolescente ha sido creadora de cómics y, trabajando en un estudio de animación, en 2019 le llegó la oportunidad de elaborar su primer libro, un álbum ilustrado destinado al público joven, titulado Les Fleurs de grand frére (Las Flores del hermano mayor, Editions Delcourt).

El Jardín, París cuenta la historia de Rose, un joven francés de 18 años, que en la década de 1920 comienza su carrera de “bailarina” en un exitoso cabaret regenteado por su madre: “Le Jardin”. Desde niño, Rose ha visto bailar a las chicas que trabajan en el cabaret; las conoce bien, convive cotidianamente con ellas y han formado lazos cariñosos, al grado que lo tratan como a su igual. No oculta que desea hacer lo mismo que sus compañeras: bailar en el escenario, pero con una diferencia: vestido de mujer y como desnudista, frente a una audiencia como puede ser la de sus amigos varones.
El joven de 18 años, travestido, debuta en el escenario y rápidamente se convierte en la principal atracción del cabaret de su madre. No es raro, entonces, que capte la atención de un apasionado admirador: Amado, joven burgués, de familia rica, en sus poco más de veinte años, encargado de administrar un próspero negocio familiar de edición de libros, que vive sólo en la mansión de sus padres, atendido por un mayordomo. Al ver a Rose, se enamora de él y la vida de ambos da un vuelco: Amado se convierte en su protector e impulsor y Rose puede llegar al estrellato internacional.
Cabe mencionar, además, que la historia transcurre en un ambiente familiar y todos los personajes tienen nombre de flor, de ahí el mote de Rose. Este aspecto se convierte en un detalle literario fundamental pues la novela no se dirige a mostrar el desenfreno de aquél París de posguerra, en el que privaba la diversión, el consumo de estupefacientes y alcohol. Más bien se trata de una novela “rosa”, como las que hemos conocido en las producciones televisivas. Pero sólo decir lo anterior sería injusto, pues Gelliner realiza un extraordinario trabajo para construir diálogos sencillos y accesibles, además de las excepcionales ilustraciones digitales, mismas que rescatan el ambiente art déco, con algunos guiños de las vanguardias europeas que marcaron la época.
Todo lo anterior permite que esta novela se transforme en un sorprendente despliegue de luz y color, incluso en las escenas nocturnas, propias del mundo parisino. Con un protagonista como Rose, cuya actitud y gestos tan bien logrados por la dibujante, le permiten pasar o, mejor dicho, “fluir” constantemente de su condición masculina bajo la cual nació, a su condición de travesti, para llevar a cabo su actuación en las tablas del cabaret materno; también le permiten reflejar, sin obstáculos, sus diferentes estados de ánimo en los diversos contextos en que se desarrolla la historia, muchos de ellos fuera del escenario, como los camerinos, la urbe parisina y la campiña francesa.
Como regalo adicional, Gelliner incluye un “Detrás del escenario” en el que se dibujan, a color y en blanco y negro, los bocetos de las “flores”, es decir, de las bailarinas que acompañan a Rose en este relato; de igual forma, un cuaderno de bocetos de los jardines de Luxemburgo, donde Rose es feliz y vive su amor, además de ciertos aspectos del vestuario, muebles y floreros, así como de los espectáculos o números que monta el protagonista. Por último, Gelliner realiza una aclaración: inicialmente, este fue un proyecto de cortometraje, por lo que muestra algunos fotogramas.
En el año 2022, el Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal (CEAPE) y la Editorial Amaquemecan, emprendieron un proyecto de colaboración para llevar a cabo la edición de El Jardín, París en español, bajo el sello Fondo Editorial Estado de México (FOEM), dentro de la nueva colección Devenir, especializada en novela gráfica.
El resultado ha sido muy satisfactorio, con la primera edición por parte de la Secretaría de Cultura y Turismo, gracias a las gestiones del director de Amaquemecan y agente literario, Juan José Salazar Embarcadero. Prácticamente El Jardín, París del FOEM es el mismo que el de Ediciones Delcourt, pero traducido al español, gracias al importante trabajo del experimentado traductor Alejandro Pérez Sáez, actual editor en jefe del CEAPE.
El Jardín, París de Gaelle Gelliner se consigue en las librerías Castálida.





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