La diputada federal de Morena, Yeidckol Polevnsky anunció su intención por ser la séptima aspirante a la candidatura de su partido a la Presidencia de la República pero se enfrenta a dos fuertes candados impuestos por su partido
Vaya sorpresa la que generó la diputada Yeidckol Polevnsky al anunciar que solicitaría licencia a su sitio en la Cámara de Diputados federal para sumarse a la lista de aspirantes a la candidatura de Morena disfrazada en el manto de la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación; llegaría como la participante incómoda de este proceso si es que logra brincar los blindajes impuestos por el Consejo Nacional del partido el pasado domingo.
Y es que si hay algo que Morena ha dejado ver en sus últimos procesos internos es que no se le da eso de actuar como un partido democrático abierto a las voluntades populares. Los acuerdos anunciados el pasado domingo son muy claros y precisos: por el partido van cuatro por invitación: Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum, Ricardo Monreal y Adán Augusto López, mientras que de los partidos aliados hay lugar para dos, no importa quiénes sean (no es despectivo, el acuerdo no los mencionaba) aunque por ahí andaban Gerardo Fernández Noroña y Manuel Velasco, nadie tenía en el radar a Yeidckol Polevnsky.

Según se señalaba en la información dada a conocer por el Consejo Nacional morenista, en la encuesta podrán participar hasta un máximo de seis aspirantes, por lo que una séptima, con Yeidckol Polevnsky, no tendría lugar ni opción a estar considerada. El partido que se dice más democrático y el que acata la voluntad popular colocó el candado más férreo para ser parte del proceso interno para la sucesión presidencial: se entra por invitación restringida, punto.
El mecanismo es un híbrido extraño que no termina de tener lógica. Se está convocando para ocupar un puesto que no existe en la estructura morenista y que no se necesita. Los Consejos de Defensa de la Transformación (CDT), como oficialmente están identificados en los estatutos del partido sin lo de “Cuarta”, existen y se contempla su creación a partir de cinco integrantes y hasta los que sean, pero no existe la figura de un Coordinador o Coordinadora, sus decisiones se determinan, según se indica, por mayoría simple de sus integrantes.
Se trata de un órgano interno del propio Morena; suponiendo sin conceder, que se justifique la creación de la figura del Coordinador o Coordinadora del órgano; todavía no queda claro por qué un partido político le permitiría a los militantes de otro que se conviertan en sus dirigentes. O aquí le están tomando el pelo a alguien (cof, cof, Noroña y Velasco, cof, cof) o se están pasando toda reglamentación interna y externa por el arco del triunfo.
Yeidckol Polevnsky podría ser el elemento incómodo, el que haga evidente si es que los dados ya están cargados de antemano
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Como sea, la intención presidencial manifestada tras el anuncio hecho la tarde de ayer por Yeidckol Polevnsky tiene toda la pinta de haber nacido muerta; el Consejo Nacional de Morena fue muy específico al mencionar solo cuatro nombres de su partido y más aún en cerrar la participación en las encuestas a seis personas. No se ve por dónde la diputada federal mexiquense pueda romper los candados para meterse a la fiesta de las “corcholatas”.
En diversas declaraciones a medios, Yeidckol Polevnsky ha mencionado que está tomándole la palabra al presidente Andrés Manuel López Obrador quien dijo que todos pueden participar, pero la realidad es que no es así, el Consejo Nacional de su partido se encargó de que nadie más que los cuatro jinetes de Morena y los dos de sus aliados puedan ser considerados competidores reales de esta carrera que, de por sí, no tiene muy claras las reglas de organización.
Es de esperar que en cuanto Yeidckol Polevnsky presente formalmente su manifestación de intenciones y su compromiso, por escrito, con los principios fundamentales de la cuarta transformación; el Consejo Nacional de Morena le rechace la solicitud y le informe que sin invitación no puede participar de la fiesta a la que sí están convocados los integrantes de otros partidos, por cierto.
Seguramente Yeidckol Polevnsky ya ha anticipado este escenario, que se vislumbra también como el más probable, y tendrá su propio “Plan B” para buscar colarse o, en su defecto, tratar de salir bien librada de esta situación ya que, recordemos, la relación con la dirigencia nacional del partido y particularmente con Mario Delgado y Citlalli Hernández, no es la mas tersa que digamos.
Yeidckol Polevnsky podría ser el elemento incómodo, el que haga evidente si es que los dados ya están cargados de antemano, el que permita observar si es que algo no está funcionando correctamente pero, sobre todo, el que haga visible el lado más antidemocrático e intolerante del partido en el poder.
Si por el otro lado, Yeidckol Polevnsky logra meterse a la carrera por la candidatura de Morena, definitivamente tendrá un papel preponderante porque romperá con ese estigma de que Claudia es la única representante de las mujeres y por lo tanto podría reducirle los apoyos de este segmento además de que la mexiquense tiene más carisma que la capitalina.
Hay que esperar cómo se resuelve este entramado y agradecer que aquello que parecía ser un mero trámite, ha tomado otro cariz a partir de este anuncio que sorprendió a propios y extraños. Si como dice Yeidckol Polevnsky, cuenta con el apoyo de algunos segmentos de la militancia (aunque sabemos que solo hay UN apoyo que cuenta ahí), valdría la pena que estos se pronunciaran y presionaran a su dirigencia pero, bueno, eso ya será tema de sus propias estrategias.
Y ya entrados en gastos, ¿alguien sabe si los estatutos del PT y del PVEM le permiten a sus militantes contender por las candidaturas de otros partidos? La pregunta es porque en muchos otros no se les autoriza a participar de los procesos internos de institutos políticos ajenos a los que están inscritos y, hay que decirlo, ni el Partido del Trabajo ni el Verde tienen en este momento un acuerdo firmado con Morena que posibilite estas acciones.
¿Se atreverán el PT y PVEM a sancionar a Fernández Noroña y Manuel Velasco por buscar la candidatura de otro partido… o bueno, peor aún, por buscar ser coordinadores de la estructura de un instituto político diferente al suyo? Honestamente lo dudo, pero no está de más preguntar.



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