Viene a colación eso de los alimentos porque el pasado 14 de enero se cumplieron 104 años del nacimiento del llamado cronista musical de la Ciudad de México, Don Salvador Flores Rivera, mejor conocido en los barrios bajos como Chava Flores y de Don Chava, amén de los cientos de canciones que escribió, resalta esa que se titula La taquiza
Mario Vallejo Soriano / @VallejoSoriano
Dice la sabiduría popular que uno se acostumbra a todo, menos a no comer. Este necesario acto de sobrevivencia no solo se circunscribe al hecho biológico sino a una serie de hechos socioculturales, por supuesto, aunada a dimensiones subjetivas de las personas que llevan a cabo el “simple” acto de comer.
Las dimensiones socioculturales van desde el tipo de alimentos con los que se cuenta en determinada región hasta el tipo y la variedad, pasando por los mecanismos de mercado, los precios, la disponibilidad de los insumos, la preparación y los sitios o lugares para satisfacer ex profeso, esa natural necesidad, hasta las propias definiciones de lo que es la comida y lo que es social aceptado por los múltiples grupos sociales.
El imaginario social dice que en esta parte del mundo se puede comer carne de res sin complicaciones; sin embargo, en la India esto no es posible. En algunas partes de China es aceptado alimentarse con carne de perro o en Corea del Sur, donde recientemente se prohibió este consumo, y qué decir de los antiguos mexicanos que, dicen los códices, antes de la llegada de los españoles el xoloscluincle era parte de la dieta cotidiana.
En México también se comen insectos o larvas de insectos que en otros lugares es inaceptable, hormigas o gusanos de maguey, pero que tal en Francia que los caracoles se encuentran hasta en lata o los cuyos, cobayas o conejillos de indias en Perú. En fin que la lista de lo que es culturalmente aceptado como alimento en cada región del mundo es interminable.
Viene a colación eso de los alimentos porque el pasado 14 de enero se cumplieron 104 años del nacimiento del llamado cronista musical de la Ciudad de México, Don Salvador Flores Rivera, mejor conocido en los barrios bajos como Chava Flores y de Don Chava, amén de los cientos de canciones que escribió, resalta esa que se titula La taquiza que, con inconfundible humor, retrata la relación entre una buena comensal y un enamorado arrepentido a través de diversos alimentos. La letra dice:
Pudo más una taquiza / que mi más ferviente amor, / cuando yo me declaraba / tenía un hambre de pavor. / Yo te hablaba de bonanza / y te empezaba a apantallar / y las tripas de tu panza / comenzaron a chillar. / Si pa’ un taco no te alcanza / no salgáis a platicar.
Al pasar frente a los tacos / yo te daba el corazón / tú en lugar de recibirlo / te metiste hasta el rincón. / Y pa’ decirte que te quiero / Yo te tuve que alcanzar. / Tú ordenabas al taquero: / tres de lengua pa’ empezar, / otros tacos de suadero, / seis de bofe y de cuajar. / Te expliqué casi llorando / que te amaba con pasión, / tú le entrabas a los de ojo, / tripa gorda y corazón. / Cuando quise poner fecha / pa’ la iglesia y pa’l civil, / te aventaste como flecha / al cachete y nenepil.
Eructabas satisfecha, / yo te hablaba de perfil. / Al seguir con los de oreja / entróme la preocupación, / vino trompa, sesos, buche, / los de nana y chicharrón. / Siguió el cuero a la taquiza / y hasta el hígado surgió / y siguió la longaniza, / la cecina, el riñón, / y al entrarle a la maciza / me saliste con que no.
Al notar que me enojaba, / te alcanzaste a refinar / tres cervezas bien heladas, / seis machitos pa’ acabar. / Cuando al fin llegó la cuenta / me tuvieron que prestar / y entonces me dijiste / con tu dulce voz angelical: / ya está bueno de botana, / ora invítame a cenar. / ¡Que te mantenga el gobierno! / ¡Vaya forma de tragar!
Dentro de la amplia discografía de Chava Flores también se encuentra Los frijoles de Anastasia, pieza poco conocida que, al margen de la picardía y el hábil empleo del doble sentido, describe varios de los alimentos básicos del mexicano bajo un contexto popular que dice ¡así!:
Los frijoles de Anastasia / se los ha comido el gato, / s’a como ‘stamos a cuatro / a que gato tan sacón, / si no es gato es porque es gata / pues ya está en su menopausia, / pa’ frijoles Anastasia / y pa’ flojo un servidor. / Caray qué ricos frijoles / s’acostaditos están, / son los acompletadores, / los acostumbro sin pan / con tortillitas y chile, / me tuerzo los que me den / si hay pulquito pal’ chilito / me tumbo en el terraplén.
Los frijoles de Anastasia, / se los ha cocido la olla / los extraigo con cebolla / y les exprimo un limón / con longaniza, más queso y chorizo, / ¡chispasón! que después les aconsejo / se los coman de un jalón.
Un platito de frijoles / a cualquiera se le sacan, / si no quieres estar flaca / sea como sea te los doy, / te los revuelvo en tu plato / y hasta te echo requesón, / tú les pones el culantro / me das luego tu opinión.
Han sido muchos los compositores y cantantes que han dedicado letras e interpretaciones a la comida y particularmente, a la comida mexicana. Chava Flores es uno de ellos, pero también se encuentran algunos otros como Tin Tan y su particular interpretación de Los Agachados de Severiano Briseño; Juguete etílico de Oscar Chávez; Botellita de jeréz con De tripas, cuajo y corazón y Dulce amor; Monedita de oro y sus Tacos de suadero o La cumbia del mole de Lila Downs, entre muchas otras que no son tan conocidas, pero que funcionan bien para abrir apetito al puro estilo mexicano.





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