Este diccionario, que aglutina más de 93 mil lemas o palabras que, en una primera instancia, le sirve de consulta a casi 500 millones de personas que tienen al español como lengua materna y a los más de 599 millones de usuarios potenciales de esta lengua en todo el mundo
Mario Vallejo Soriano / @VallejoSoriano
Bajo la consigna de limpiar, fijar y dar esplendor al español, la atávica Real Academia de la Lengua (RAE), que hoy tiene como objetivo “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”, presentó una nueva actualización al Diccionario de la lengua española.
Este diccionario, que aglutina más de 93 mil lemas o palabras que, en una primera instancia, le sirve de consulta a casi 500 millones de personas que tienen al español como lengua materna y a los más de 599 millones de usuarios potenciales de esta lengua en todo el mundo.
En esta actualización, la RAE destaca como novedad la incorporación, por primera vez en los casi 300 años de historia del diccionario académico, de la consulta de sinónimos y antónimos, muy necesarios para pulir o corregir cualquier texto, por ejemplo.
En conferencia de prensa realizada de manera virtual, el director de la RAE y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), Santiago Muñoz Machado, dijo que se identificaron, seleccionaron y agregaron los sinónimos o afines y los antónimos u opuestos de numerosas voces del diccionario.
“Un total de 42 mil 882 artículos del diccionario contienen sinónimos o afines y 9 mil 790 contienen antónimos u opuestos en algunas de sus acepciones. De todos estos artículos, sale un sumatorio de 260 mil 188 sinónimos y 20 mil 091 antónimos”.
Por supuesto, no podía faltar la adición de nuevas voces o palabras como: universalista, superalimento, escriturista, sexting, cortometrajista, retrogusto, pixelear, perreo, neoconservadurismo, criptonita o sujetalibros, por ejemplo.
Una parte a destacar es la incorporación de palabras de ámbitos tan diversos como la ciencia, las nuevas tecnologías, la gastronomía, el deporte o el derecho. Entre los nuevos artículos se encuentran palabras como alien, georradar, oscarizar, supervillano, tecnociencia o videoarbitraje y el acrónimo VAR. También presenta extranjerismos que se han arraigado en el español, como big data, cookie y banner, tan presentes en la era de la información o como aquaplaning, bracket y bulldog.
Revisando una muestra de las 4 mil 381 novedades del diccionario que la Academia compartió para medios, encuentro chunda-chunda que significa, en España, música fuerte y machacona. Infiero que es una onomatopeya muy similar al famoso chuntachun o punchis-punchis, palabras que son ampliamente utilizadas en México para referirnos, también, a la música de banda y electrónica, respectivamente.
Es cierto que cuando una palabra entra al diccionario es oficialmente reconocida; sin embargo, el proceso para que esto suceda suele ser muy largo, toda vez que cada palabra propuesta, primero es estudiada por la Unidad Interactiva del Diccionario de la RAE para que el Pleno de los académicos las pueda calificar y sancionar.
Una parte importante es la investigación y justificación para que cada lema, pueda ser reconocida con su significado, con nuevas acepciones de entradas recogidas con anterioridad, enmiendas a artículos ya existentes y supresiones. En esta labor, las academias de América son fundamentales sobre todo por el gran número de aportaciones a la lengua española.
En este sentido, el Instituto Cervantes, en su anuario El español en el mundo 2023, reporta que México es el país con mayor población hablante del idioma que nos ocupa, le sigue Colombia y en tercer lugar la península Ibérica, de ahí el resto de los países americanos.
Por su parte, la filóloga española y coordinadora del Diccionario de mexicanismos propios y compartidos, editado por la Academia Mexicana de la Lengua (AML), Concepción Company, afirma que 92 por ciento de los hispanohablantes nativos han nacido en América. De forma general, arguye la lingüista, en España se mantiene un cierto desprecio hacia las formas que ha desarrollado el español lejos de sus fronteras, esencialmente en América Latina.
Finalmente, si nos remitimos al Diccionario de mexicanismos, son muchas más palabras con las cuales nos identificamos como americanos o mexicanos que como hispanohablantes porque, aunque el diccionario de la AML no recoge el chuntachun o el punchis-punchis, estos lemas están más cercanos a nuestra realidad que el chunda-chunda y, seguramente, somos más las personas que las utilizamos en México que la propia población total de España.






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