Don Filiberto Gómez: revolucionario y gobernante

Publicado el

Rodrigo Sánchez - Tianguis de crónicas

Escritor e investigador para la paz. Servidor público durante 27 años. Articulista y comentarista con temas de paz, historia y cultura. Autor en publicaciones del Ayuntamiento de Toluca y el Fondo Editorial del Estado de México (FOEM), donde se desempeña como integrante del Comité Técnico.

Filiberto Gómez, gobernador del Estado de México, forjó un legado revolucionario, marcando un hito en la historia política de la entidad; su trágica muerte dejó un vacío significativo

Filiberto Gómez fue uno de los gobernadores del Estado de México más notables de la primera mitad del siglo XX. Su obra política y gubernamental realizada en el Estado de México sólo es eclipsada por la de Isidro Fabela.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp

Gómez nació en Hacienda Nueva, municipio de Tetípac, estado de Guerrero, el 22 de agosto de 1884, así que recientemente se conmemoró su 140 aniversario. Es otro de los guerrerenses que hicieron cosas relevantes por nuestra entidad, junto a Pedro Ascencio, quien sostuvo la insurgencia en los límites de los actuales estados de Guerrero y México entre 1815 y 1821; y junto al inmenso Ignacio Manuel Altamirano, iniciador de la cultura mexicana, nacido en Tixtla en noviembre de 1834, cuando Guerrero aún pertenecía al Estado de México.

Filiberto Gómez, exgobernador del Edoméx
Filiberto Gómez

De origen humilde, don Fili nació 35 años después de que Guerrero se constituyó como estado libre y soberano. En su juventud se dedicó al comercio. En 1906 se estableció en el municipio de El Oro y en 1910, junto a sus hermanos Telésforo, Margarito y Abundio, tomó las armas para defender la causa maderista. Después del asesinato de Madero en 1913, volvió a tomar las armas con el Ejército constitucionalista para luchar contra el «Chacal» Huerta, militando bajó las órdenes de generales como Joaquín Amaro en estados del centro del país, incluido el de México, y con Álvaro Obregón en las batallas del Bajío contra Pancho Villa. En las fuerzas constitucionalistas, don Fili alcanzó rango de coronel.

En 1920, los hermanos Gómez apoyaron la rebelión de Agua Prieta que terminó con el mandato y la vida del presidente Venustiano Carranza. Luego del triunfo de los sonorenses (Obregón, Calles, De la Huerta), Abundio Gómez fue nombrado gobernador del Estado de México (1920-1925). Por su parte, Filiberto fungió como diputado federal en la XXX Legislatura del Congreso de la Unión (1922-1924), donde coincidió con Isidro Fabela. Se reeligió (aún no se prohibía la reelección de legisladores en México) en la XXXI Legislatura (1924-1926), en la cual fungió como Presidente de la Cámara, cargo por el cual le tocó tomar la protesta de ley al presidente Plutarco Elías Calles el 1 de diciembre de 1924. Volvió a reelegirse en la XXXII Legislatura (1926-1928). Hasta ahí su faceta de diputado.

Entre tanto, don Fili cocinaba cosas en el Estado de México. En 1925 fue el artífice de la creación del Partido Socialista de los Trabajadores, PST (nombre que seguía las tendencias de los partidos políticos de la época, como el Socialista del Sureste de Felipe Carrillo Puerto), mejor conocido por su estandarte del círculo rojinegro y que dominó la política local en la segunda mitad de la década de 1920 y casi toda la década de 1930 (el PST todavía dio sus últimas batallas en los años 40).

Sin embargo, el primer candidato del PST a la gubernatura, elegido en 1925, no fue don Fili sino Carlos Riva Palacio, otro político de altos vuelos, descendiente de Vicente Guerrero y de exgobernadores como Mariano y Vicente Riva Palacio. Filiberto esperó de manera disciplinada su turno para ser gobernador (tal vez el pudor político determinó que no era bien visto que un gobernante transfiriera el poder a su hermano menor), el cual llegó cuatro años después, en 1929.

Filiberto arribó a la gubernatura, no sin antes haber tomado posesión como senador por el Estado de México y de haber presidido el Comité Organizador del Partido Nacional Revolucionario (PNR), primera gran formación política de México creada por Calles para dejar atrás la política de caudillos y con el fin de lograr que la transmisión del poder se realizara de forma pacífica, al aglutinar a las fuerzas revolucionarias y a los partidos que pululaban por todo el país.

Anuncio

Síguenos en Twitter

Don Filiberto debió hacer malabares entre su hijo predilecto, el PST, y el PNR, pues las tendencias nacionales dictaban que todos los partidos regionales serían asimilados en ese partido hegemónico regido por la “Familia Revolucionaria” (las tendencias se consolidaron en 1938 con la creación del Partido de la Revolución Mexicana, el PRM del presidente Lázaro Cárdenas, corporativo y de masas).

Por lo demás, el de don Fili es recordado como un buen gobierno (1929-1933). El suyo transcurrió en relativa calma, al igual que los gobiernos de Abundio Gómez y Riva Palacio. No obstante, su periodo se caracterizó por haber iniciado un tiempo de avances revolucionarios en diversos aspectos: reforma agraria, reparto de tierras, expropiación y división de latifundios; construcción de caminos, presas, escuelas; instalación de líneas telefónicas y obras de electrificación; difusión de la Ley Federal del Trabajo, creación de la Liga de Maestros y apoyo a los obreros; expedición de la Ley de Protección a la Industria y precursor de la actividad turística; impulso a las exploraciones arqueológicas de Calixtlahuaca y Malinalco.

Valga decir incluso que el “Gomismo” no inició con Abundio sino con Filiberto (heredero suyo fue otro político relevante: Wenceslao Labra, don Vences, quien incluso fue yerno de don Fili), cuyo legado perduró hasta que prácticamente fue sustituido por el “Fabelismo” en 1942. Pero, de manera inesperada, don Fili falleció el 19 de junio de 1935, a los 50 años, debido a que se cayó de un caballo. Terminó así una de las carreras políticas más brillantes de nuestra entidad.

Sin pretender demeritar el carácter revolucionario de personajes como el zapatista doctor Gustavo Baz (su real obra de gobierno más bien la realizó entre 1957 y 1963) y el fiel carrancista Agustín Millán (su cuatrienio, de 1917 a 1921, inconcluso por el golpe aguaprietista y marcado por enfrentar gavillas de reaccionarios y conjuras intestinas), podemos afirmar que don Filiberto es el gobernador más revolucionario que ha tenido el Estado de México y que, de alguna manera, en nuestra entidad, prefiguró el vínculo con las masas de campesinos y obreros que luego vino a institucionalizar el presidente Lázaro Cárdenas.

Por último, debo decir que don Filiberto organizó los festejos por el IV Centenario de la fundación de Toluca, el 1 de abril de 1933, fecha de la que nos hemos olvidado los toluqueños por escuchar el canto de las sirenas del 19 de marzo de 1522, día en que, como he dicho, no pasó absolutamente nada relevante.

Deja un comentario

Descubre más desde Yo Soy Noticias.MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo