Mucha molestia ha causado el aviso de que el planetario del reciente «Parque de la ciencia, Fundadores» ha entrado en una etapa de remodelación y por lo tanto se encuentra cerrado al público
Angélica Vargas
El 14 de Octubre de 2021, después de meses de obras para su creación, fue inaugurado con gran ceremonia el “Parque de la ciencia, Fundadores”. En su conjunto, la intervención generaría un gasto de 350 millones de pesos y abarcó la creación de un parque, espacios recreativos y un planetario en lo que antes era conocido como “Plaza España” ubicado a un costado del Templo del Carmen en la capital del estado.
Mucha molestia ha causado el aviso de que el referido planetario ha entrado en una etapa de remodelación y por lo tanto se encuentra cerrado al público, así que si les interesaba alguna de sus proyecciones nos quedaremos con las ganas de ver las estrellas.
La inconformidad surge tomando en cuenta que la obra tiene apenas 1 año y 10 meses de haberse inaugurado y en realidad no es una infraestructura que se utilice de forma constante o regular como para justificar la necesidad de llevar a cabo una remodelación.
La creación del Parque de la Ciencia, Fundadores estuvo a cargo de la administración municipal pasada y la estatal que sale en unos días más y fue anunciada como parte de una estrategia de recuperación de espacios para acercar a los jóvenes a la ciencia y al entretenimiento a través del conocimiento.
No obstante, el planetario parece ser una muestra más de la forma en la que la infraestructura cultural y educativa en nuestro país parece funcionar, obras que lamentablemente cuestan mucho, funcionan poco y que en unos años más tendrán que ser cambiadas para dejar huella «para la posteridad” —entendida ésta en máximo cuatro administraciones más— de los gobiernos municipales que las modifican cada que entran y salen.
Parece que cada alcaldía está interesada en dejar un “nuevo legado” a costa del erario en lugar de conservar la infraestructura que se tiene y hacerla funcionar de manera que sea aprovechada ampliamente por la ciudadanía.
Este tipo de espacios parecen estar destinados a, de repente, cambian sus giros, ser demolidos o simplemente a desaparecer mientras la ciudadanía se queda con un puñito de promesas al respecto de su uso.
Si bien, las autoridades podrían argumentar que la falta de interés también es un factor que permite que esta estructura sea menospreciada, mal valorada o poco utilizada, sin embargo, se supone que antes de la creación de la misma se debe hacer un estudio consciente de cuáles son las necesidades culturales y educativas en el lugar en el que se va a establecer cualquier proyecto de este tipo para que al final no terminen siendo obras de “relumbrón” o como le llamamos “llamaradas de petate”.
Este no es el único caso, si no mal recuerdo Toluca presumió de un Museo de Charrería por allá de los años 80 y hoy resulta reducido a una sala del Museo de Culturas Populares y el museo de Numismática también dejó de serlo para llamarse ahora “Museo Casa Toluca 1920”
No dudo que museográficamente hablando y por motivos de presupuesto, organización y curaduría, se hagan necesarias dichas modificaciones, pero entonces ¿Cuándo se presentaron estos proyectos, no se había planeado sobre nada de lo anterior?
La información emitida sobre la remodelación del planetario es de hecho bastante escueta ya que tampoco se ha anunciado una fecha para su reapertura pese a que en abril de este año ya se habían anunciado nuevas proyecciones y actividades en dicho espacio.
Mientras cambiamos de administraciones parece que hasta ahora todo está en el limbo ¿verdad?
En tanto, en redes sociales los internautas cuestionan ¿Qué le van a remodelar si siempre estaba cerrado?





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