Isidro Fabela en su 60 aniversario luctuoso

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Rodrigo Sánchez - Tianguis de crónicas

A 60 años de su fallecimiento, se recuerda la trayectoria de Isidro Fabela, gobernador del Estado de México y figura destacada en la política

Rodrigo Sánchez / @RodrigoSanArce

El pasado 12 de agosto fue el Día Internacional de la Juventud. Coincidentemente, ese mismo día se celebra el aniversario luctuoso de don Isidro Fabela, quien falleció en Cuernavaca en 1964. A decir de Alfonso Sánchez García, el Profesor Mosquito, quien de joven conoció a don Isidro cuando era gobernador del Estado: “El licenciado Fabela siempre distinguió a los jóvenes. Nos recibía en su propia casa de [la calle] Lerdo, con absoluta cordialidad, campechanamente, y más en el papel de maestro que de gobernante”. El Profesor Mosquito también contaba que un día don Isidro regaló a los líderes estudiantiles de la Normal de Profesores (la de Independencia) una perrita preñada, la Diana, con la condición de que la cuidaran y atendieran. El propio mandatario asistió al alumbramiento de la perrita.

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Así era don Isidro, cercano con sus gobernados e incluso animalista. Me interesa conocer su etapa como mandatario estatal. Recordemos que el 5 de marzo de 1942, el gobernador Alfredo Zárate Albarrán, quien apenas iba a cumplir seis meses de haber tomado posesión, fue baleado en las instalaciones de la entonces Villa Charra de Toluca (hoy Fiscalía General de Justicia) por el diputado local Fernando Ortiz Rubio, hijo del expresidente Pascual Ortiz Rubio, el “Nopalito”.

Zárate murió tres días después, el 8 de marzo, siendo el único gobernador que ha muerto en el ejercicio de sus funciones en el último siglo. Entonces se hizo cargo del Poder Ejecutivo José Luis Gutiérrez, en su carácter de secretario general de Gobierno. El día 13 de marzo, el presidente Manuel Ávila Camacho le consultó a don Isidro si estaría dispuesto a ocupar el cargo de gobernador interino. “¡Salve al Estado de México!”, le habría suplicado Ávila Camacho a don Isidro. Tres días después, el 16 de marzo, Fabela vino a Toluca a ocupar la gubernatura.

En 1994, el Instituto Mexiquense de Cultura, por instrucciones del gobernador Emilio Chuayffet y bajo la coordinación de Manuel Miño Grijalva, publicó la Biblioteca Isidro Fabela en 18 volúmenes. El tomo 16 corresponde a Mi Gobierno en el Estado de México (estudio preliminar de Rogelio Hernández), libro publicado originalmente por Fabela en 1946, un año después de dejar la gubernatura, donde compila discursos y los cuatro Informes de Gobierno que le correspondió dar.

En la lectura de los mismos, aprecio su fina retórica, erudición y visión internacionalista vinculada a temas locales. Observo también un mayor y mejor acomodo de los ramos de la administración pública informados (lo sé porque he leído informes estatales del periodo 1920 a 1941). Ya habrá tiempo de analizarlos desde el punto de vista de las obras y acciones que hicieron de Fabela uno de los gobernadores más queridos y recordados de nuestra entidad.

Me centro ahora en algunos de los motivos con los que Fabela justifica su presencia en nuestro terruño. Por ejemplo, en su primer informe del año 1942, donde describe la acción de cinco meses de gobierno, dice que “en situación tan difícil como la reinante en el Estado después de la muy lamentable muerte del señor Zárate Albarrán, no tenía derecho a negar mis modestos servicios ciudadanos a mi estado natal…”. Más adelante señala: “dedicaré mis actividades y mi entusiasmo nacionalista a levantar a nuestro estado en el orden económico, educacional y cívico, para colocarlo a la eminente altura que merece”.

En su segundo informe del año 1943, Fabela acusa problemas internos: “A todos ustedes constan las circunstancias en que me hice cargo del gobierno del estado y los serios obstáculos que han estado prohijando determinados elementos políticos de ambiciones inconfesables… tratando de entorpecer mi obra administrativa y realizando una labor de agitación antipatriótica… Por fortuna, la campaña enderezada contra mi gobierno no ha venido sino a darle mayor fortaleza”.

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En efecto, Fabela enfrentaba resistencias de políticos afiliados a las corrientes de los últimos gobernadores: el gomismo (Filiberto Gómez), el labrismo (Wenceslao Labra) y el zaratismo (Zárate Albarrán), alguna vez agrupados en torno al Partido Socialista de los Trabajadores. Por ello, don Isidro dirá también que “pueden estar seguros de que seguiré gobernando esta entidad con el mismo entusiasmo que puse en mis actos desde el primer día de mi gobierno; porque… mi deber era, y seguirá siendo hasta el fin, el de poner mi modesta personalidad de revolucionario, de intelectual y de hombre de acción, al servicio de mi patria chica”.

En su tercer informe de 1944, Fabela se congratula por los avances de los aliados en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente por la liberación de París, y advierte que: “Con la paz que ya se avecina, el progreso de nuestra patria será esplendoroso. El Estado de México, por sus riquezas potenciales, por su población, por su cercanía a la capital de la República, está llamado a ser una de las más vigorosas columnas del engrandecimiento nacional. Que así sea…”.

En su cuarto y último informe de 1945, don Isidro recordó hechos que lo llevaron a la gubernatura, como el que “un grupo de los mismos diputados que me habían designado gobernador definitivo intentaron desconocer mi autoridad; pero como el resto de sus compañeros permaneció leal a la ley y a mi personalidad, los desaforaron como justa sanción a su conducta, frustrándose así su golpe de Estado”. Por supuesto, el desafuero de dichos diputados no hubiera sido posible sin la firme decisión y la mano dura, autoritaria y necesaria de don Isidro.

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El prócer se despidió de la primera magistratura con estas palabras: “Dejo mi provincia natal con la serena ventura del hombre que, amándola entrañablemente, le hizo todo el bien que estuvo en su mano… Porque así fue: durante mi gestión gubernativa di al pueblo todo mi tiempo, todas mis energías, todo el volumen de trabajo de que soy capaz, dentro de una confianza absoluta en mí mismo y una fe inquebrantable en el progreso espiritual y material de mi estado”.

Don Quijote gobernador, portada

A 60 años del fallecimiento de don Isidro Fabela, el día 12 de agosto de 2024, los tres Poderes del Estado le rindieron homenaje en su lápida de la Rotonda de las Personas Ilustres, en Toluca. Para recordarlo y conocer más de él, sugiero leer el libro Don Quijote Gobernador (FOEM, 2020) de Alfonso Sánchez Arteche.

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