En el Estado de México, colectivas denuncian falta de investigación en muertes de mujeres, temen maquillaje de cifras de feminicidios, falta de justicia y verdad
En las últimas semanas, las voces de colectivas que denuncian la falta de investigación en las muertes violentas y suicidios de mujeres, han aumentado. El eco del reclamo resuena cada vez más fuerte y directo.
Desde las colectivas, el temor es que se busque maquillar la cifra de feminicidios del Edomex pues solo 28 casos, con 29 víctimas en total, han recibido la clasificación que permite una investigación con perspectiva de género. Pero hay otros 95 que sólo fueron marcados como
homicidios dolosos de mujeres.
Quizá sí suene descabellado que a través de carpetas de investigación malintencionadas se quiera revertir la mala fama de la entidad de ser epicentro de la violencia contra las mujeres, pero la realidad es que no tanto.
Hay casos, como el de Fernanda Sánchez Velarde, asesinada el 4 de enero de 2014 en el municipio de Cuautitlán Izcalli, que han demostrado que el encubrimiento, la falta de ganas, la impunidad, la corrupción o todas juntas, son una realidad que oculta la tragedia de decenas de familias. En su caso, se intentó hacer pasar el caso por suicidio y solo la ferocidad con la que luchó su familia logró revertir la impunidad que se alargaba como sombra sobre su memoria.
Lo peor es que no todos los deudos tienen las fuerzas, la asesoría, el acompañamiento y los medios para reclasificar un delito.
Así, la ventana se abre a la posibilidad de que haya casos reportados este año como todo menos un feminicidio, lo que exime de responsabilidad de investigar más a fondo, de asegurarle a familia de la víctima el acceso a la verdad y la justicia.
¿Y por qué es tan importante el acceso a la verdad? Porque cuando el corazón y el alma se desgarran de dolor, comprender qué pasó, cómo, dónde y porqué, no solo es un derecho, sino una necesidad para enfrentar la vida con la ausencia eterna de quienes fueron arrebatas en silencio, sin testigos y con la confianza en todo lo que está podrido.
En esta columna siempre habrá espacio para las voces que fueron arrancadas y no se olvida que para la familia de Fernanda Sánchez Velarde la justicia no ha llegado.
Ella estaba embarazada pero al juez que decidió reducirle la sentencia a su feminicida y pareja no le pareció suficiente para mantenerlo más tiempo en prisión.
Y a los encargados de la investigación tampoco les importó reparar en el peligro que corría su familia por lo que sus dos hermanos también fueron asesinados.
Sobreviven a la tragedia Magdalena, mamá de los tres hermanos, su esposo y sus nietos. “Sobreviven”, porque la vida se les va en la búsqueda de algo que quizá no alcancen a ver: Que quienes les arrebataron la vida a Fernanda, a Alberto y a Daniel, no salgan de prisión nunca.






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